No me puedo echar muchas flores por haber acertado la quinielilla sobre quién ganaría El Español de la Historia, el programa de Antena 3 que se emitió ayer. Y es que es indudable que si alguien aúna a personas de diferentes ideologías, edades, etc., es la figura del monarca, Juan Carlos I, considerado héroe de la transición de la dictadura a la democracia.
De lo que sí me alegro sobremanera es de no encontrar a ningún desagradable personajillo -había muchos entre los candidatos-, entre los diez primeros puestos, que han sido ocupados por figuras tan relevantes como Pablo Picasso, Felipe González, Santa Teresa de Jesús o Cervantes.
Todo un alivio comprobar que la gente se toma en serio eso de encontrar alguien que pueda ser imagen de su país ante los demás y ante los propios españoles. Dejemos a tonadilleras y Bisbales fuera del asunto.
En lo que respecta a lo televisivo, el programa fue muy poco fluido, con unos tertulianos mal elegidos -la tendencia de José Bono y Antonio Gala de enrollarse hasta el infinito sin decir nada es constatable por todos-, y unos reportajes cortísimos para describir a cada uno de los personajes. Incluso el siempre eficaz Matias Prats estuvo envarado, como si fuese un principiante.
Eso, claro, por no hablar de ciertos problemas de realización y coordinación entre los que se encontraban en el plató: distracciones, ruidos molestos, etc., muy poco habituales en los directos de estas cadenas ya veteranas.
Enlace: El rey Juan Carlos I, elegido español de la historia