Se me han puesto los pelos de punta al saber que probablemente tenga que aguantar este verano el nuevo programa familiar de la insoportable Paz Padilla, que parece tan buena persona como carente de gracia. Y es que si el verano pasado nos torturó con Hasta que la muerte nos separe -en el que parejas de recién casados dedicaban horas y horas a superar las pruebas más absurdas-, este año nos promete también no dejarnos descansar en paz.
Ya me veo rodeado de sobrinillos viendo El Gong, que se estrena el seis de junio en TVE. Es lo que tiene esta chica, que vuelve locos a los chavalillos y a los mayores, igual que Rex. Y es que yo me quedo perplejo cuando veo a esta mujer en acción: jamás me ha hecho reír, aunque aprecio su simpatía, que me aburre soberanamente.
El nuevo programa es una versión remozada de El Semáforo, aquel invento -también aburridísimo-, en el que todo tipo de personas con todo tipo de habilidades buscaba su minuto de gloria. Se trata entonces de un nuevo cazatalentos televisivo, un formato que periódicamente regresa para torturar nuestros oídos y nuestros corazones con extravagantes personajes.
Pensándolo mejor creo que, por mucho que disfrute viendo a los chavales pasándolo bien me pondré unos tapones y saldré a la terraza a leer un libro. Será lo mejor.