He de agradecerles a los organizadores del Festival de la Canción de Eurovisión lo bien que lo pasé la noche del sábado viendo el programa. No me perdí ni un minuto de tan fascinante evento, en el que una serie de circunstancias se conjugaron para crear el programa en directo más divertido en años. Veamos.
- El previo: Cual competición de Fórmula 1 se tratase, TVE solucionó la tarde del sábado con un programa especial sobre el concurso, calentando motores y hablando durante horas de cosas que no tenían demasiado interés. Los tertulianos eran de aupa: la sobrina de Rocio Jurado y Karina destacaron por sus apasionadas intervenciones.
- El vestuario: Es increíble que en algunos países los años 80 no han terminado. No, no hablamos de un Revival sino de la plena eclosión, nada menos que en 2007, de los brillos, las muselinas, las chaquetas de presentador de circo y las camisas plisadas.
- La presentadora: No me quedó muy claro si es que la presentadora, Beatriz Pecker se aburría o si estaba tan nerviosa que se tomó una sobredosis de valeriana. El caso es que había momentos en los que parecía que iba a dejar de hablar en medio de una frase para ponerse a roncar. Fantástica.
- La música: Delirante. Grupo tras grupo mi diversión iba creciendo. No había ninguno no ya que me gustase, sino que fuese mínimamente decente: gallos continuos, épica de centro comercial y, de nuevo, en algunos casos inmersión total en lo peor de los años 80. Cuando me di cuenta de que mis favoritos eran las rusas -porque estaban buenas- y la moldava -porque estaba buena-, me di cuenta de que, o tengo un problema con mis hormonas o fue realmente penoso. Opté por lo segundo.
Realmente se ha hablado mucho en las últimas horas de lo bajos que quedaron los “grandes” del festival como Irlanda o Gran Bretaña. Pese a creer que realmente la Europa del Este pega fuerte, creo que el problema no fue otro que lo malas que eran las canciones de esos países. Aunque parezca increíble, estaban muy por debajo de la media. Para muestra un botón:
De los españoles mejor no digo nada.