Tradicionalmente, el mundo del corazón en la televisión era muy parecido al de revistas como Hola: una colección de entrevistas y exclusivas -pagadas o no- en las que ensalzaban continuamente las virtudes de miembros de la nobleza, gente del mundo del espectáculo y algún que otro sin oficio ni beneficio. Todo eran parabienes, caras bonitas y publicidad encubierta ante promociones de discos o películas.
Pero todo eso cambió con la llegada a Telecinco de ¡Qué me dices!, en las que se desacralizaba el mito, y en clave de humor los famosos de repente tenían unos kilos de más, demostraban que tenían las debilidades de cualquier humano y que cometían más de un desliz.
Pronto casi todas las cadenas entraron al trapo y las pantallas se llenaron de amarillorosismo, una combinación fatal que, como lo latino en la música comercial, inundó las televisiones y lleva ya unos años instalada en la franja de tarde de las cadenas privadas. Programas como Aquí hay Tomate o A tu lado, dedican horas y horas a los aspectos más sórdidos de la gente famosa, incluso generando sus propios objetos de estudio a través de Realities como Gran Hermano.
Pues bien, además de ser un auténtico tostón repetitivo de insultos, peleas y acusaciones cruzadas, ahora resulta que también podría ser dañino para los más jóvenes. José Sanmartín, Director del Centro Reina Sofía para el Estudio de la Violencia, ha declarado que esa nueva forma de ver televisión puede ser origen de modelos de conducta indeseables para los adolescentes, que ven una manera de adquirir notoriedad y ganar dinero con el mínimo esfuerzo y mucho morro y mala educación.
Y es que un adolescente que ve lo que quiere en televisión, y mientras muchos se preocupan por las películas de tiros y la sangre a espuertas, el mayor daño para los chavales puede estribar precisamente en que personas que no saben hacer la O con un canuto y que se dedican a las más indignas perrerías reciban un reconocimiento moral que no se merecen.
La oleada rosa, promotora de “violencia emocional y psicológica” (Elpaís.com)
Yo también soy de los que opinan que los programas de corazón de este tipo deberían cortarse de raíz, y que no son buenas influencias. No conozco ningún caso de persona que piense así, pero sí he visto a gente diciéndolo, ya sea de broma o en serio, pero se dice, y cosas así sobran en la sociedad. “A tu lado” empezó como un programa de tertulia de 60 minutos y ahora se lleva toda la tarde hablando de lo mismo, y encima tenemos delante “A tu lado”. Realmente no creo que a nadie que piense como yo le extrañe que en la sobremesa de 3 a 4 ponga La Sexta y me trague Futurama y Sé lo que hicisteis: me dan vergüenza todos estos programas que no paran de sacar famosillos y trapos sucios.
Yo opino que las cadenas están en su derecho a emitir telebasura como A tu lado, En antena, El diario de Patricia o el famoso Tomate, pero lo que no se les puede permitir es que lo emitan en horario infantil. No antes de las 22.00 horas, no con esos contenidos y esas formas, pero claro mucha ley audiovisual pero cuando hay dinero de por medio (y esta bazofia genera muchos millones) nadie se mete