A la Chica de la Tele no le gustó que revelasen el día en el que alguien iba a ganar el premio gordo -600.000 euros- del pseudoconcurso Allá Tú. Coincido en parte con ella en las razones que esgrime, como ya señalé.
Sin embargo, está claro que las razones por las que se hizo así son dos. En primer lugar, resulta difícil de imaginar cuánta gente envío sus mensajes o llamó para optar a compartir el premio. Es evidente que a través de este mecanismo se consiguió una suculenta cantidad.
Y en segundo lugar, y lo que es más importante, es que no hablamos de un concurso real, sino de una especie de reality en el que lo que importa principalmente es la empatía del espectador con los concursantes, su emoción al verlos sufrir, divertirse, emocionarse, todo eso es lo que realmente, desde mi punto de vista, lo convierte en un programa exitoso. Y la verdad es que pude ver la parte final del programa y resulto emocionante observar la reacción del ganador y de todos sus compañeros.
Eso sí, la Chica de la Tele tiene razón al afirmar que si creemos que cada vez que se de el premio se va a anunciar, le quitan una parte del interés en verlo. Pero sólo un poco, porque hay más premios importantes y de lo que se trata es de compadecerse, alegrarse y criticar al que va mal vestido.