
Este nuevo concurso de Antena 3 se estrenó con un buen share, nada menos que un 22,3% de media. Un esperanzador resultado para una cadena en franca decadencia. Junto con El Internado, que terminó ayer su primera temporada, el combo dio muy buenos resultados a la cadena, pese a que Telecinco mantuvo el liderato con Supervivientes.
El nuevo programa tiene varios defectos. El principal es la presencia de Ramón García, que aunque está un poco más mayor y ciertamente un tanto demacrado -pese al exceso de maquillaje que le pusieron-, sigue fingiendo que es un tipo gracioso. Sin embargo, parece que los años le han templado un poco y no se pasó con las gracias.
Otro problema son los niños. Algunos de ellos son un pelín repelentes, aunque eso sí, unas lumbreras. Realmente dieron los mejores momentos del programa, y creo que deberían tener más protagonismo en la mecánica del concurso.
Pero sin duda lo mejor es que se trata de un programa ágil, con un planteamiento que da mucho juego, y lo que es más importante: breve. Hacía tiempo que no veíamos un concurso en prime time, pero los que solían hacerse a esas horas eran maratonianos y casi nunca podías terminar de verlos. En este lo que prima es la agilidad, no hay momentos interminables entre pregunta y pregunta, lo que consigue hacerlo mucho más entretenido.
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