El presidente del grupo PRISA, Jesús de Polanco, murió el sábado 21 de julio tras una larga lucha contra el cáncer. Muchos lo echarán de menos, mientras que algunos otros incluso se habrán alegrado de saber la noticia.
Y es que este hombre, uno de los más importantes del mundo editorial y audiovisual en España, desataba todo tipo de pasiones tanto positivas como negativas. La derecha española lo acusaba de fomentar la manipulación informativa en los medios que regentaba, y las alusiones despectivas eran constantes en medios como la COPE, la emisora de los obispos.
Dejando de lado cualquier consideración política, en lo que a la televisión se refiere, fue el pionero de la televisión de pago en nuestro país. Era responsable de Localia, Digital + y Cuatro, posiblemente mi cadena en abierto favorita. Hablamos así de la desaparición de una de las figuras fundamentales del ámbito audiovisual español.
Nada de “la derecha española lo acusaba…”. Es más que evidente, sólo hay que ser razonable para darse cuenta del mafiosismo de este señor.
Y a pesar de las series de Cuatro, que nada tienen que ver con política, y la gran Cuatrosfera, el resto es pura y simple propaganda política pro-PSOE. Y esto, es muy muy lamentable.
He dicho que le acusaba, pero no me he pronunciado acerca de si estoy de acuerdo o no con esa acusación. Lo que está claro es que el que esté libre de todo pecado que arroje la primera piedra. No existe el periodismo objetivo, todos rinden pleitesia a amos políticos o corporativos.