
Cuando RTVE cambió de directiva, y tras aclararse la cuestión del expediente de regulación de empleo, se ha prometido a los españoles que la televisión pública del país será otra, moderna, dinámica, emprendedora y, por encima de todo, rentable.
Un servicio público no tiene que dar dinero, pero desde luego tampoco puede ser la máquina de perderlo en la que se ha convertido desde hace ya muchos años. Y desde luego, no parece que las cosas hayan cambiado en el tiempo que llevamos nueva regencia. TVE ha perdido el liderato en informativos, y amenaza este verano con volver a conseguir mínimos históricos de audiencia, especialmente en una agonizante segunda cadena.
Ahora Javier Pons, director del ente, anuncia cambios radicales a partir de septiembre, fecha en la que se supone que la segunda cadena remontará el vuelo con una programación cultural original y rompedora. ¿Será rompedora como Ipop, programa exterminado por no responder a las expectativas de audiencia, pese a ser el único programa en abierto dedicado a la música alternativa que no se emite en horario prohibitivo? ¿Rompedora como los habituales programas de literatura dirigidos por dinosaurios que se dedican casi en exclusiva a promocionar amiguetes para el premio Planeta?
La 2 no es una cadena dedicada a la cultura. Las series son maltratadas, sus documentales suelen ser de saldo y más bien es una forma de dar salida a aquello que no cumple con los mínimos requisitos que cumple la primera de TVE. Poner cine de calidad de vez en cuando no soluciona la papeleta. Hace falta un plan integral para crear una imagen de marca que sea identificada con la calidad y no con el callejón de atrás. Veremos en que se quedan las promesas; conseguir a la vez audiencia y calidad es difícil, pero se puede conseguir. Echar un vistazo a otros países de Europa sería una buena forma de comenzar. Y desde luego el fin del amiguismo y la estructura clientelar tampoco estaría nada mal.
Enlace: Javier Pons anuncia un formato “rompedor” para La 2 a partir de septiembre