
Superman siempre me ha caído muy gordo. Pese a que las dos primeras entregas cinematográficas de la saga son muy divertidas, el personaje siempre ha sacado lo peor de mí: traje ridículo, poderes simplones y una falta de oscuridad patente, unida a un aire resabido insoportable, han hecho que me aparte como la peste de casi todo lo que tuviese que ver con este superhéroe.
Sin embargo, cuando empezó a emitirse Smallville en España me llamó la atención su planteamiento original: la juventud del superhéroe antes de convertirse en mito podría ser el punto de partida para una sátira sobre el personaje. Pero resultó no serlo en absoluto. Se trataba de un cruce entre la primera época de Sensación de vivir y alguna de las cosas de Joss Whedon. Amores y desamores, personajes más sosos que los de Buffy y unos villanos de andar por casa me producen tal aburrimiento que apenas si he visto más de una docena de capítulos entre todas las temporadas. Y Clark Kent y su padre resultan la pareja más repelente, cursi y engolada que he visto en la televisión.
Todos aquellos que me estén odiando en este momento por no saber apreciar lo bueno han de saber que a partir de mañana La 2 comenzará a emitir la sexta temporada de esta serie que muchos consideran un producto de culto. Será diaria, a partir de las 20:00 h., como iba siendo habitual en la cadena. Sin duda le echaré un vistazo, ya que dicen que es la mejor temporada de la serie. Por favor, que no haya más villanos con chaqueta de instituto americano… por favor…
Enlace: ‘Smallville’ vuelve a La 2