
La justicia ha condenado a Telecinco a pagar una cantidad aún por decidir por intromisión en la intimidad de Carmen Martínez-Bordiú. Otro varapalo judicial para el mundillo del corazón que, de nuevo, no servirá para nada. La causa: la emisión de imágenes en las que ella y su marido aparecían “de andar por casa” en la terraza de su casa.
La cadena centró su defensa en un ridículo intento de considerar que un lugar visible al exterior es un lugar público, aunque pertenezca a un domicilio privado. En ese argumento se basan muchos de los reportajes revientaexclusivas de bodas varias.
Y es que al parecer los periodistas creen tener todo el derecho del mundo a grabar un desayuno en bata disfrutado en una terraza privada. Esta vez no les ha salido bien, y tendrán que pagar. Sin embargo, y salvo que la multa sea realmente ejemplar, a las cadenas les seguirá resultando más rentable pecar e incumplir la ley que ser buenas chicas.
Este tipo de sentencias siempre serán recibidas con agrado, aunque las considere casi siempre demasiado suaves para lograr acabar con un problema que fomenta el exceso de programas cotillas y morbosos en televisión.
Enlace: Telecinco tendrá que indemnizar a Carmen Martínez Bordiú y a su marido
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