El oportunismo de algunos no tiene límites, y siempre hay alguien dispuesto a sacar provecho de cualquier bomba mediática por poco interesante que esta pueda ser. Quedó claro hace tiempo que Diario de no era un programa de investigación, sino un artefacto morboso dispuesto, de la forma que sea, a llamar la atención. Es la mejor muestra de cómo lo escandaloso puede disfrazarse de comprometido, de cómo la atención por lo llamativo puede hacerse pasar por periodismo de investigación.
En esta ocasión Mercedes Milá y su cámara mareada pretenden llevarnos por el mundo de la transexualidad de la mano de Amor, la participante de Gran Hermano. Un tema que podría ser interesante se convertirá en lucimiento de la neofamosa, y por lo que se puede entrever, la cosa irá más del rollo reality contando las vicisitudes de ese personaje televisivo por la vida. Un documental mostrando una cuestión determinada desde el punto de vista de alguien que la vive de cerca siempre es interesante; pero hacerlo simplemente para atraer público gracias al morbo despertado por una persona que no representa en absoluto al colectivo del que trata el programa es, desde luego, oportunista.
Cuando llegue el momento veremos si la sed de audiencia vence frente al análisis de un tema de actualidad, y no precisamente por Amor. Con lo que hemos visto en otras ediciones, sabemos perfectamente la respuesta. ¿Y tú?