Fin del tomate (III): El último programa
Los presentadores de Aquí hay tomate parecían hoy un par de políticos: en lugar de realizar la tarea para la que estaban contratados han pasado toda la tarde haciendo autobombo y tratando de limpiar la imagen del programa. Pero aunque la mona se vista de seda… ya se sabe, y hoy han demostrado de qué pasta estan hechos. Para muestra, dos momentos:
En un breve reportaje, Jorge Javier Vázquez acude a una casa en la que supuestamente se encuentra la más longeva aficionada al programa. Entre palmadas y felicitaciones, Vázquez termina en una sala donde una anciana le abraza, le pide que se quede con él y jalea al presentador impulsada por otras mujeres que se encuentran en la habitación. Lo han conseguido de nuevo: me han revuelto las tripas y han intentado vendernos la moto a través de la simpatía que genera la escena.
Otro momento del programa: Carmen Alcayde, muy enfadada, afirma que la crítica que más le ha dolido sobre el programa es aquella sobre la influencia perniciosa del programa sobre los niños. Afirma la intelectual que el tomate no se emite en horario infantil, que a esa hora los únicos niños que hay viendo la tele no se enteran de nada. No sé si la mujer tendrá hijos, pero en cualquier caso debería informase mejor acerca del horario de primaria y secundaria. Además, pocos minutos después leemos en la pantalla un mensaje de apoyo de alguien que dice tener catorce años. Bravo por la coherencia. Supongo que la defensa sería que se trata de un adolescente y no de un niño.
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