Cuatro ha decidido mover The closer del prime time del domingo al jueves, emitiéndose tras el capítulo de Cuenta atrás. Jugada extraña donde las haya, y desde luego una estrategia que perjudicará los ya discretos resultados de la serie.
Es incomprensible que se cambie de lugar a dos semanas del final de la segunda temporada. Es extraño que se programe tras una serie mucho peor y con resultados similares, haciendo que el segundo episodio termine demasiado tarde para que se pueda ver normalmente. Además, resulta absurdo creer que los aficionados a una y otra serie puedan ser los mismos. Dudo mucho que las adolescentes prendadas de Dani Martín estén interesadas en una serie cuya protagonista es una cuarentona cascarrabias, y que aquellos que gocen de los momentos de acción frenética acepten el ritmo pausado de The closer.
Un paso en falso que dejará muy descontentos a los fans de la serie y que demuestra que cuando quiere, la cadena más innovadora también apuesta por tácticas de negocio muy desagradables. Y es que la serie norteamericana no es ninguna maravilla, pero no se merece el papel de segundona en una competición que gana por goleada. Si tuviese una música menos irritante -o menos protagonista-, y fuese menos anglosajona otro gallo le cantaría.