‘El hormiguero’ y sus malas artes
El hormiguero es un programa que siempre me ha gustado. Me gustan las tonterías de Flipy, el empanao Marron, y especialmente las hormigas, la sección de el kiosko y los monólogos de Luis Piedrahita. Sin embargo, desde hace unos pocos meses da la sensación de que el programa se prepara apresuradamente: la ausencia de mis personajes preferidos hace el programa un poco aburrido, ya que siempre va lastrado por el tedioso monólogo inicial de Pablo Motos y, sobre todo, por la presencia de invitados muy poco interesantes.
Cada uno tiene sus gustos, y gente que a mí no me interesa nada, como Jaydy Mitchell, que visita el plató esta noche, pueden gustar mucho a otros. Pero no se puede negar que en muchos casos se nota demasiado que se trata de promocionarse y poco más, no se le puede sacar punta a determinadas personas que carecen de sentido del humor, y el programa termina siendo una excusa para presentar un libro, un disco o una película.
También son desagradables las prisas del directo, que a veces provocan tal aceleración que cuesta seguir el ritmo y apenas hay tiempo para entender lo que está pasando. Sigue siendo un buen programa, pero si sigue por ese camino acabará siendo un aburrimiento. Especialmente si Jandro, ese tipo que parece el típico bromista molesto que todos tuvimos en clase, sigue ganando protagonismo.
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Pues qué quereis que os diga… el programa de anoche creo que estuvo bastante entretenido, y esas hormigas vestidas de mexicanas fueron lo mejor, sobre todo Trancas con una pistola y haciendo (literalmente) “paium paium” jajaja xD
¡¡¡Trancas presidente!!!
Ayer no lo vi, pero es verdad que muchas veces el programa es divertido, y las hormigas se salen cuando no las usan exclusivamente como reclamo publicitario.