El obispado de Madrid ha sido condenado a pagar nada menos que 1,5 millones de euros más intereses a la empresa Difusión y Ventas por dedicarse a interferir su señal. El arzobispado de Madrid tenía un acuerdo con dicha empresa por la que se cedía una frecuencia de su propiedad hasta mayo de 2006. Sin embargo, y pasado este tiempo, la televisión de los obispos seguía emitiendo en dicha frecuencia, pese a habérsele concedido una licencia de televisión digital local.
La Iglesia pareció querer defenderse aludiendo a los contenidos de quiromancia y pornografía emitidos por la cadena de Difusión y Ventas en la que interfería. ¿Confusión entre legalidad y moralidad o simplemente un “todo por la pasta”? Parece que la cosa les ha salido muy muy cara.
Enlace: Condena al obispado de Madrid por interferir un canal ‘erótico’