En los últimos tiempos asistimos a la proliferación de series pensadas para los adolescentes y que representan -supuestamente- el mundo en el que éstos se desenvuelven. Miedo me da el panorama de los próximos meses: HKM, Física o Química y ahora 18 para Antena 3 convertirán -si no lo era ya- la televisión en un erial destinado a los jóvenes del SMS con ks.
¿Es la televisión de los jóvenes? No, pero pueden ser los potenciales receptores publicitarios más apetitosos, y en principio los menos dispuestos a sentarse delante del televisor teniendo móviles y ordenador como preferencia. Los creativos ven como las cifras descienden gracias a los que prefieren estar visitando su Facebook.
Desde luego, tratar de frenar la competencia de los nuevos medios presentando series de tipos musculados, depilados y metrosexuales con un vago aire macarra y persiguiendo sueños espurios suena a solución apresurada, pero es más que posible que esta aterradora generación Fama se vea atraída por propuestas descerebradas de este tipo.