
Mientras la mayoría de los mortales en España aumentan año a año sus minutos frente al televisor, las personas entre 13 y 24 años han reducido este año la media de tiempo que pasan sentados frente a la caja tonta: nada menos que 21 minutos menos desde que empezaron a medirse las audiencias en 1992.
La falta de una programación específica, los videojuegos o las redes sociales son algunas de las causas del distanciamiento de los jóvenes de la pequeña pantalla. No hay apenas programación para adolescentes, y en los últimos tiempos asistimos a la aparición de series como El Internado, 18 o HKM destinadas a un público joven, algunas de ellas llenas de estereotipos que no responden a la realidad social del país.
En cualquier caso, un dato en principio positivo; menos tiempo como espectadores pasivos y más tiempo dedicado a actividades en las que el usuario tiene un papel protagonista.
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