
Cuando aún quedan muchos meses para que se celebre el nuevo Festival de Eurovisión, llega la primera polémica relacionada con el certamen, aunque no por parte de la organización. El alcalde de Moscú, lugar en el que se celebrará el concurso, ha informado que no quiere ver en “su” ciudad ninguna manifestación o desfile de temática homosexual en las calles.
La declaración parece venir por el supuesto gran número de homosexuales atraídos por el concurso. Y también, por supuesto, de la homofobia del político. Pese a que en Rusia ya no están penada la homosexualidad, parece que Juri Lushkov no quiere drag queens ni desfiles reivindicativos en estos días de fiesta hortera. Él se lo pierde.
Enlace: Los gays no serán bienvenidos en el próximo Eurovisión