
El único concurso-reality que parece funcionarle bien a Cuatro es Fama ¡a bailar!. Fracasó con al segunda edición de Factor X, con Circus y ahora con La batalla de los coros. Este último verá su última sesión el próximo miércoles.
Sólo tres programas de recorrido, pero al menos una final apresurada. No sé si debería atreverme a suponer las razones de este nuevo fracaso. Porque los defectos que me parece tiene este programa los tiene también otro que triunfa: OT. Música sin alma, versiones mal arregladas y un ritmo penoso, un montón de cosas innecesarias que acaban desesperando. Eso sí, aunque Lobató es buen presentador, no le hace sombra al mejor presentador espectáculo: Jesús Vázquez. Pero no creo que esa sea la única diferencia.
Ya puestos, podrían haber sido mucho más atrevidos y hacer algo más original, como los chicos de Young@Heart cantando Schizophrenia de Sonic Youth.