
Las audiencias hablan, y no dicen nada bueno. En el segundo capítulo emitido de Dollhouse, la nueva serie de Joss Whedon ha caído un quince por ciento. Aunque lo importante es saber cómo irá a partir de ahora, no deja de ser un síntoma inquietante que puede hacer pensar que el efecto Whedon -el fracaso- llegará de nuevo.
No me gusta Whedon, pero tenía esperanzas en esta nueva serie, con un argumento más que interesante. Pero no hay duda de que tiene la marca de la casa: es aburrida, peliculera, y muchos de sus actores lo hacen muuuuy mal. Esas escenas interminables en las que no pasa nada tan al estilo de culebrones… Esa puesta en escena tan cutre… Un desatino que se merece la cancelación.
Hacía mucho tiempo que no veía un bluf como este. Tanta expectación, tanto retraso, tanto que iban a reformar el piloto. Desde el episodio 1, una mediocridad bastante evidente. Un buen planteamiento, con actores que no me parecen malos, pero contado de una manera tan estúpida que no te lo tomas en serio. En fin, lo dicho, decepcionante, el estreno que peor nota se lleva de esta temporada, y mira que los ha habido malos (pero de los que no se esperaba tanto)…