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Reseña: ‘21 días fumando porros’

Por juanpolo el 29/03/2009 @17:00

21 Días

21 Días es el espacio mensual de Cuatro dedicado a reportajes vividos literalmente en primera persona. Un formato innovador que en su tercera entrega ha vuelto a resultar en todo un éxito de audiencia. El tema de este mes es uno de los más polémicos socialmente hablando, desde hace mucho tiempo: el cannabis.

Presentadora

Samanta Villar es la periodista que está dispuesta a pasarse 21 días probando cosas cada mes. Empezó el programa probando a vivir en la calle, después dejando de comer, y ahora fumando porros. En la siguiente entrega, Samanta se pasará 21 días viviendo en una chabola. No dudo de su profesionalidad, pero creo que es la parte del puzle que no termina de encajar.

Hay que tener mucho valor y carisma para ponerse al frente de una cámara, pero lo más importante -y si sobre todo si el programa en cuestión juega entre el prime time y el late night-, es que a la gente le guste el presentador y consiga que la audiencia se quede para escuchar lo que dice, siempre y cuando lo cuente de una forma interesante y trabajada. Durante todo el programa.

El estilo de Samanta en 21 días no es tradicionalmente periodístico, ni serio, ni de investigación (ni tampoco es lo que ofrece el formato). Es un estilo más informal, más personal, diferente, que incluso puede llegar a resultar demasiado sobreactuado en algunas escenas, que por mala suerte hacen que pierda credibilidad, como en este video (minuto 3:22):

Samanta Villar en el sofá

Sin embargo, hay que reconocer el intento de Samanta al hacer otro tipo de reportajes, querer buscar algo nuevo, en mi opinión, algo diferente e innovador por intentar mezclar el género reality con el de reportaje, dos géneros totalmente diferentes. Creo que el formato intenta no enfocar los temas desde el sensacionalismo, y seguramente que a muchos de vosotros, 21 días fumando porros os habrá parecido de lo más sensacionalista. A mí no me lo pareció tanto, si obviamos el factor que puede hacernos pensar que lo es. El tema es complicado porque es muy fácil darle siempre el mismo enfoque. Me gustaría ver a Mercedes Milá conduciendo este programa, a ver quién de las dos enseña mejor el concepto de sensacionalismo en un formato de este tipo.

Realización

Técnicamente me resultó un formato interesante por el enfoque que le han dado. Montaje rápido, cámara en mano que se mueve constantemente en determinadas partes, y es un ejemplo de cómo la técnica debe estar al servicio del contenido, ajustarse a él y apoyarlo: intentaba buscar la sensación de desinhibición y lo que se quiere contar con el tema.

Y además, lo emitieron en letterbox, aunque no entiendo mucho su justificación en este caso, pero es un punto a favor para Cuatro.

Contenido

El programa tuvo un buen arranque, partiendo de la base de que el tema es complicado y sobre todo, muy polémico, porque existen diversidad de opiniones. Me parece interesante que además de la parte reality, que es la experiencia de Samanta con los porros, el programa entremezcle historias con analistas y expertos en el tema, como un psicobiólogo de Universidad, o un catedrático de Farmacología de la Pompeu Fabra, pero no enfocado como una entrevista tradicional.

Incluso, nos muestra situaciones en las que la marihuana es parte de la vida cotidiana de una persona, por ejemplo, con un escritor experto en drogas, como Antonio Escohotado (aunque la entrevista fue imposible a causa de los efectos de la marihuana), o en casos de salud como el de Soraya, una mujer que padece esclerosis múltiple y que utiliza el cannabis como fármaco. Y el programa no las vende ni como buenas ni como malas, sino como un testimonio más mezclado con la experiencia de Samanta. Especialmente curioso el respeto con el que tratan el caso de Fernanda, una mujer de Alhaurín de la Torre que todo lo soluciona con cannabis y lo demuestra, y que podía haber sido tratada de peor forma si hablásemos de un programa totalmente sensacionalista.

Pero el programa continuó con otras historias, intentando abarcar aspectos positivos y negativos del cannabis. Concretamente una parte en la que aparecen historias personales que NO son las típicas historias de críos porretas, sino historias reales, de gente que estuvo enganchada y no se daba cuenta de que tenía un problema. Incluso se les pregunta su opinión sobre el tema de la legalización. La conclusión entre todos ellos es que habiendo vivido lo vivido, no pueden estar a favor de que el cannabis se legalice. “Sería un caos” por muchos motivos, apunta alguno de los testimonios.

21 días fumando porros: legalización

En el programa también estuvieron presentes las coffee shops de Amsterdam y el Cannabis Cup, con las historias que existen allí, de las que la propia Samanta Villar sacó la conclusión de que es “una escusa para que los americanos consuman un montón de maría, en una feria comercial”.

Audiencias y programación

Fue una de las apuestas más fuertes del viernes, con un correctísimo 18,3 % de share y 2.292.000 espectadores, precedido por un Callejeros sobre El Charco de la Pava de Sevilla, y haciéndole frente a algo que sí que es sensacionalista y espectacularizante como Dónde estas corazón.

Frente al cine de Telecinco y TVE con Jurassic Park y Matrix Revolutions, 21 días se presentó como una de las ofertas más interesantes de la noche.

Conclusión

Sigo sin encontrar la respuesta a mi pregunta, ¿por qué motivo 21 días exactos?

Sigo creyendo que 21 días es un formato televisivo interesante y recomendable.

Sigo pensando que la intención inicial del programa no es crear sensacionalismo.

Sigo viendo que Samanta Villar no es la persona adecuada para conducir ese programa.

Sigo aventurando que la próxima entrega, 21 días: viviendo en una chabola tendrá buena audiencia.

Pero desgraciadamente, sigo figurándome que 21 días acabará siendo un programa espectacularizado tarde o temprano.

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