
Para algunos, Mercedes Milá es una profesional como una copa de un pino que no tiene pelos en la lengua. Para otros, entre los que me incluyo, es alguien que perdió los papeles hace unos cuantos años y que es incapaz de reconocer que, pese a lo que ha sido, ahora simplemente contribuye con dosis masiva de telebasura a la televisión en España… y que no desaprovecha ninguna oportunidad para decir cosas sin sentido.
El último arrebato de la presentadora es un ataque contra el periódico El País y, de rebote, contra los realities de Cuatro. En la entrevista que le hace el periódico las suelta así:
No, porque yo no llamo al periódico diciendo que el editorial está mal escrito, que este artículo no me gusta, y la foto es terrible, que es lo que hacéis vosotros con nosotros permanentemente. Sois como los papás que juzgan el trabajo de los niños, y eso ya no tiene sentido. Gracias a Dios, los periódicos han empezado a meter dinero en empresas de televisión, y en ese instante se ha visto que cambiaba la postura de los periódicos hacia la tele. Es muy divertido observarlo. Ver cómo tu periódico, que ha despreciado los realities toda la vida, cuando ha tenido realities en Cuatro ha empezado a valorarlos. Eso se llama ignorancia. Algo de lo que aprender.
No seré yo quien diga ingenuamente que la ausencia de críticas por parte del periódico no tiene nada que ver con intereses empresariales. Pero desde luego, queda claro que Milá sólo está disimulando una rabieta, porque es imposible que no sepa que los realities de Cuatro son mucho mejores de lo que jamás llegarán a ser Gran Hermano o Supervivientes. Y no sólo porque están mejor realizados, mejor montados y tienen cierto carácter autoparódico, sino porque no tienen como objetivo fundamental el generar carnaza y basura para programas rémora, como sí sucede con los de Telecinco. En Gran Hermano el casting está dedicado a localizar a gente conflictiva, cutre, que grite o llore. En Cuatro las cosas se hacen de otra manera, al menos de momento. Y aunque eso no quiere decir que me guste el formato en general, está claro que lo de la Milá es una chorrada destinada a sostener lo insostenible: que su trabajo actual es digno para una carrera tan relevante como la suya.
Foto: ZumoTV
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