
Hay alguien ahí, el culebrón disfrazado de terror de Cuatro ha fichado a Mercedes Sampietro en el papel de abuelita de la familia. A partir de aquí nos podemos esperar lo habitual: generará conflictos a lo Mujeres desesperadas y, probablemente, tendrá algún grave secreto que ocultar bajo música estridente.
En cualquier caso, una buena noticia, porque uno de los aspectos en los que más falla la serie es en el del reparto. Sampietro es una profesional que quizás pueda enseñarle algo a más de un actor que pulula por la serie arrastrando su mala dicción, o su histrionismo, o su cara de palo.
La serie se mantiene en la parrilla -y en su mal día de emisión- pese a unos resultados discretos que se hundieron en el segundo episodio y que poco a poco se van recuperando. Si hay unos cuantos fichajes como éste y se replantean la cosa para que no sea un refrito de miles de películas vistas otras tantas veces habría que plantearse volver a intentarlo. E insisto, que oportunidad perdida de darle un giro a la tendencia de la ficción española…