
Sony, que hasta ahora tenía acuerdo con Joost para distribuir parte de su contenido audiovisual en la red, cambia su contrato y decide irse al portal que hasta ahora continúa liderando en esto del video por Internet, YouTube.
Según ambas partes, la decisión del cese de distribución de series a través de Joost ha sido mutua, y tal y como está esta parte concreta del sector de distribución, aún es pronto para conocer cual de las plataformas será la más adecuada para distribuir el contenido.
Joost prometía una excelente experiencia de usuario, con una interfaz parecida a la que podría aportar cualquier descodificador de pago de buenas condiciones. Estaba basado en una aplicación de escritorio y tenía acuerdos con importantes productoras sobre distribución de programas, documentales, series y películas, como la Paramount. Más tarde cambiaron su infraestructura para pasarse a una aplicación en web, y eliminar la barrera de la instalación de software. Desde entonces no han conseguido arrancar con fuerza.
Hulu es la plataforma “estilo YouTube” creada por la NBC y News Corp., y las ‘majors’ como éstas, y otras como la FOX, cuelgan ahí sus series para el visionado completo. Desde sus inicios, Hulu estuvo concebido como el competidor de YouTube ofreciendo contenido “oficialmente” publicado por los creadores. Como ventajas sobre otros servicios, destacan la calidad de imagen y el catálogo disponible gratuitamente, pero continúa siendo sólo para los espectadores procedentes desde EE UU. Por el momento parece ser la plataforma ganadora en el sector.
YouTube sigue observando las reacciones de los usuarios y experimentando con nuevas fórmulas y estrategias, sobre todo, para llegar a acuerdos con los proveedores de contenido, que en este caso no son oficiales, sino aficionados que cuelgan los programas, pero generan dinero. Ésto, según se mire, puede resultar interesante para ciertas empresas, sobre todo por el hecho de que no necesitan una mano de obra técnica que se preocupe de colgar ese contenido, ni de alguien encargado de decidir qué contenido se publica. Simplemente, los usuarios publican los contenidos, y YouTube remunera al creador en función de los ingresos de publicidad generados.
Ahora, con el acuerdo entre Sony y YouTube esta moneda tendrá doble cara: por un lado continuarán existiendo esos ingresos hacia las ‘majors’ de aquellos usuarios que cuelgan sus contenidos “sin permiso”, y por otro, existirán los ingresos que querrá generar la propia Sony. De todo lo que está por ver, es el tema del pago por visión dentro de YouTube, que generaría ingresos extra a partir de los ya comentados.
Todos estos movimientos muestran hasta qué punto Internet es una ventana de explotación cada día más rentable.