
Los guionistas no toman sus materiales de la nada, no usan simplemente su imaginación para crear los materiales con los que luego disfrutamos. La experiencia personal, el mundo en su cotidianidad, son las fuentes de las que se nutre la buena ficción. El problema aparece cuando la ficción está demasiado apegada a la realidad. Así, una pareja californiana ha denunciado a una guionista de CSI: Las Vegas, por haber incorporado dos personajes muy chungos -concretamente en la novena temporada-, de vida y negocios turbios, y que comparten nombre y profesión con los demandantes. De hecho se afirma que incluso el apellido de la pareja coincidía inicialmente, aunque finalmente se cambió en la emisión del capítulo.
Los Tamkin afirman que la emisión del episodio ha provocado daños personales y profesionales a la pareja demandante, pidiéndose seis millones de dólares por el daño causado. Parece que la pareja, dedicada a los negocios inmobiliarios, actuó como intermediaria en la compra fallida de una mansión por parte de Sarah Goldfinger, responsable del desaguisado.

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