
Tras muchos esfuerzos de TVE, hoy podemos decir que la participación de Soraya en Eurovisión ha sido un sonoro fracaso. Fracaso en lo que al concurso se refiere -quedó penúltima- y fracaso también en audiencias. Si el año pasado el certamen logró casi un 60% de cuota de pantalla, en este caso la cifra fue del 36,8%.
Poco han importado las agobiantes promociones, Soraya saliendo hasta la sopa, nada ha podido superar al chikilicuatre. Y es que cuando se sabe que el festival es una pantomima, cuando lo musical es lo de menos, el humor y la rebeldía atrajeron espectadores a los que les importa un bledo quien gane o deja de ganar. La broma de Chikilicuatre no se puede repetir todos los años, pero está claro que se necesita algo más que un temazo -y el de Soraya ni siquiera lo era- para conseguir que los españoles vean el concurso sabiendo ya que no lo van a ganar. Y por cierto, la cantante debió ser más recatada con sus declaraciones sobre sus posibilidades de ganar. Ahora ha quedado doblemente en ridículo.
Hombre, considerar esos datos como un fracaso de audiencia me parece desmedido. Que una cosa es que no tuviera el seguimiento del año pasado con el Chiki Chiki y otra muy distinta llamar fracaso de audiencia a ese pedazo de audiencia y share logrado…
Para escribir en un blog de TV hay que saber ver más allá.
¿Crees que es tan ingenua nuestra querida Poyeya? Ya lo ha dicho por ahí, lo que ella quería era ser conocida en Europa. Que lo haya conseguido o no el tiempo lo dirá, pero ni ha hecho el ridículo ni es tonta.
Este año lo bueno de Eurovisión ha sido que por fin ha habido un jurado, y que el nivel estaba muy alto, con unos grupos excelentes.
ulysess, hay formas y formas de hacerse conocida. Y te aseguro que quedar la penúltima en el certamen desde luego no es la mejor forma de hacerlo.