
Un año más. Una nueva edición de Gran Hermano. Y un nuevo casting se pone en marcha para encontrar a gente digna de aparecer posteriormente en los programas de la carnaza de Telecinco.
Si estás interesado en exponer ante todos tu vida privada, estás como una cabra o tienes especial interés en generar conflictos puedes optar a concursar en busca de tus diez minutos de fama. Y si eres una persona normal y aún así estás deseando aparecer no te preocupes: en cada edición cogen a uno o dos ciudadanos de a pie para que por contraste el griterío sea mayor.
No podía dejar de preguntarme aquí como es que la gente que gusta de estos realities aún no se ha cansado de tragarse lo mismo año tras año. España goza del triste récord de número de ediciones en Europa. Lo importante son los escándalos clonados, gritos cada vez más altos y reglas inventadas sobre la marcha según convenga. ¿Habrá que ser una lumbrera este año para entender los mecanismos de nominación?