
Al menos en Francia, y según esta noticia. Los concursantes del reality show La isla de las tentaciones impusieron una demanda contra TF1, con el siguiente motivo: que la cadena reconociera a los concursantes como verdaderos trabajadores, alegando una vulneración de sus derechos laborales.
Por desgracia, ellos han ganado la sentencia, y a partir de ahora, por orden del Tribunal Supremo, concursar en un reality en Francia equivale a trabajar. Todo deberá negociarse: no se podrá someter a ningún concursante a 24 horas de trabajo consecutivas, ni se podrán cuestionar los períodos vacacionales, ni los días libres, ni ningún asunto parecido.
Suena paradójico, pero es cierto. Me pregunto qué dice el personal técnico, los cámaras -por ejemplo- ante este asunto, que están todo el día bajo el sol, observado y grabando las banales peleas entre unos y otros por aburrimiento en una playa paradisíaca, y ahora encima, pensando que están en las mismas condiciones laborales que ellos. Bueno, en ¡mejores condiciones laborales! Este tipo de realities requiere mucho personal humano en el exterior trabajando de verdad. Las cámaras robotizadas de poco sirven aquí.
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