
Antes de 2013 RTVE deberá incorporar medidas de accesibilidad al contenido si no quiere infringir la nueva ley de financiación.
Dentro de poco más de tres años las dos cadenas deberán hacer posible que el 90% de la programación tenga subtítulos, y que al menos haya diez horas a la semana presentadas con el lenguaje de signos.
Todo un reto para el ente público que ayudaría a acceder a la pequeña pantalla a un gran número de discapacitados. Con series y otro tipo de productos parecidos no habría problema, pero, evidentemente, con las emisiones en directo la cosa ya está más complicada. ¿Subtítulos sobre guión? Quizás fuese esto forzar demasiado la intención.
Ya en muchas ocasiones los subtítulos de productos grabados resultan en ocasiones demasiado resumidos, muy poco fieles a lo que oímos en la pantalla; pero sería entonces algo que sólo refleja el guión y no lo que realmente se está diciendo. Claro que siempre habrá gente que lo agradecerá, y en ellos tenemos que pensar.