
TVE ha actuado de la peor manera posible con el Himnogate, usando una estrategia digna de la mejor propaganda política: échale la culpa a un pobre hombre, espera a que pase el barullo y luego entierra el asunto. Y así ha sido, de los cinco expedientes abiertos por el asunto, tres han sido sobreseídos y la mayor sanción se limita a diez días de suspensión sin empleo y sueldo al ex director de contenidos deportivos.
Recordemos que el asunto es mucho más grave que todo esto, y que TVE decidió que cualquiera tenía la culpa. Ahora que no se habla casi del tema, se muestra que el castigo es más que leve.
El resultado deja dos opciones: o los expedientados eran inocentes desde un principio y no se merecían el proceso, o el castigo debería haber sido mucho más severo. Me inclino por lo primero, lo que supone pensar que los verdaderos responsables de este gravísimo incidente han salido airosos. En otros países esto habría traído cola. Aquí parece que nos interesa más lo del triplete y lo de Ronaldo.