
Me pilló en bañador tomando el sol la noticia de la retirada del reality-disfrazado-de-concurso llamado El Topo. Telecinco tiene horror al vacío y ha decidido retirar el show tras sólo dos entregas con audiencias desastrosas. Así, de golpe y porrazo, los pocos aficionados al show se quedaron con la miel en los labios, y otros nos enteramos al día siguiente.
Se termina así con esta imitación barata de Pekín Express torpona y sin ritmo, y Telecinco de nuevo vuelve a mirar cara a cara al fracaso más estrepitoso. No quiero ni pensar cuando termine el año y los responsables de la cadena tengan que hacer memoria de qué novedades han funcionado y cuántas han fracasado. Alguien no estará muy contento.
En fin, son cosas que pasan cuando se pone mucho dinero, poco ingenio y muchas prisas. Que es difícil que la cosa salga bien, aunque se tengan buenos profesionales en nómina. ¿Con qué lo intentará ahora? ¿Acortarán la distancia entre sus realities exitosos? A este paso va a acabar siendo lo único que emita la cadena.