
Que OT es un programa con valor musical cercano a cero es evidente para muchos. Que es un producto televisivo que cada año pierde calidad es algo que otros muchos comienzan a ver.
Y es que el formato que revolucionó el mundo de la televisión hace unos años es ahora un desierto creativo desolador. Poco a poco el programa ha ido convirtiéndose, además de en un escaparte de lágrimas, en una teletienda donde lo único que importa es vender.
El interminable OT se desplaza torpemente entre promociones interminables, lagrimillas vanas, actuaciones brevísimas y, lo más importante, peleas impostadas para delicia de los morbosos. Y es que si los chicos de la academia se llevan más o menos bien, el morbo de la violencia dialéctica tendrá que estar entonces en presentador, jurado y profesores de la academia.
Nada mejor para ello que poner a un simpático energúmeno en la academia: Risto Mejide, rey del insulto ingenioso y la crítica venenosa. No queda muy claro si la organización del programa se está aprovechando de su poco tacto o si todo es un ardid programado. Pero las broncas y las burradas están tan bien situadas en momentos clave y tienen una duración tan ajustada que hacen temer lo peor.
Puede que la cosa de resultado en un determinado momento, pero este tipo de estrategias sólo demuestran que el modelo está agotado y que bien haría Telecinco en buscarse otra dama para vender discos olvidables a porrillo.
¡Gracias por dejarnos tus comentarios! — por favor intenta mantener tu opinión relacionada con la anotación, no usar insultos, agresiones, o faltas de respeto al autor y otros participantes de la discusión, en caso de no hacerlo tu comentario podría ser borrado.
Existe mucha más información en nuestra política de comentarios.
A mí me gustaría saber desde que empieza el programa hasta que termina, cuántos minutos hay en publicidad (tanto cortes como cortinillas publicitarias dentro del programa), y cuantos de programa, porque se ha convertido en un tele-tienda más.