
Hubo un tiempo en que la televisión era el patito feo para los actores. No se ruborizaban en reconocer el papel alimenticio que tenían la mayoría de sus trabajos allí. Afortunadamente, esos absurdos prejuicios desaparecieron, y hoy en día el prestigio del medio ha aumentado. Hasta tal punto que no es extraño ver como los intérpretes de la pequeña pantalla saltan a la grande y viceversa.
La mejor manera de comprobarlo es pasar un rato ojeando la actualidad cinematográfica. Así, por ejemplo, se descubre que el gran Edward Asner, el inolvidable Lou Grant (que no sé a que esperan para editarla en dvd en España), es la voz del protagonista de UP. O que los dos mejores cómicos televisivos (Ricky Gervais y Stephen Merchant, con las insuperables Extras y The Office a sus espaldas) preparan para cine el que dicen es su mejor trabajo: Cemetery Junction.
Lo mismo ocurre en España. Dos de los ídolos de quinceañeras de Física o Química, andan labrándose carrera cinematográfica poco a poco. Por un lado, el inexpresivo Maxi Iglesias (Cabano en la serie), después de Mentiras y gordas, rueda El diario rojo de Carlota con Andrea Ros (El internado) y David Castillo (Aída) . Por el otro, Adam Jeziersky (Gorka en la ficción de Antena 3) espera el estreno de Gordos y trabaja en Tensión sexual no resuelta, junto a las también televisivas Amaia Salamanca (Sin tetas no hay paraíso) y Norma Ruiz (Yo soy Bea). Lo dicho: primos hermanos. Y bien avenidos.