Mañana se inaugura el FesTVal (Festival de Televisión y Radio de Vitoria-Gasteiz), un certamen que nace con la intención de pulsar el ritmo de la industria española y aglutinar expertos con los que compartir y reflexionar sobre presente, pasado y futuro de la misma. Un apuesta muy apetecible que contará con los preestrenos de los nuevos capítulos de Que vida más triste, Cuéntame, Física o Química y Sin Tetas no hay paraíso.
Además, hasta el 6 de septiembre (día en que se clausura), acogerá ruedas de prensa en torno al profesional radiofónico Pepe Domingo Castaño; los reality shows; la animación en televisión; y la productora Globomedia. También se podrá asistir a pases exclusivos de algunos programas nuevos como Sacalalengua (TVE) o Spain on the road again (Canal Viajar).
Un menú suculento, pero que también tiene su otra cara. Especialmente si analizamos los Premios Pasión de Críticos que se entregaran en el festival. Al margen de la “casual” ecuanimidad entre las cadenas agraciadas, llaman especialmente la atención, dos galardones. Que Samanta Villar se lleve un premio en la categoría Revelación por su trabajo en ese espacio, bandera del amarillismo más rancio, que es 21 días; y que como mejor serie dramática haya sido escogida Águila Roja, dice mucho (y malo) de los responsables de los galardones. ¿Para eso era necesario crearlos? Aunque tal vez el quid de la cuestión esté en el jurado. Y es que como todo en esta vida necesita una renovación. Y los críticos de televisión de los principales medios de este país hace tiempo que la necesitan.