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SPOILERS. Si no has visto Careful the Things You Say, te aconsejo que lo hagas antes de seguir leyendo.
Esta semana en Desperate Housewives se hace un balance perfecto entre el drama que gira en la vida de estas mujeres y la comicidad de ciertas situaciones que, por más vergonzosas e insignificantes que parezcan, nos hacen reflexionar… además de pasar un rato sensacional. Continuando con el retrato de la supuesta vida perfecta de los suburbios, las amas de casa de Wisteria Lane nos brindan otra lección valiosa: cuidar lo que se dice.
En Careful the Things You Say, al reportar a Katherine como una potencial sospechosa del ataque de su hija, Susan se reencuentra con una ex compañera de la preparatoria; Gabrielle sigue ocupándose de la educación de Juanita, siendo todo un martirio para ella; Lynette tiene sospechas sobre el atacante de Julie; Angie sabe sobre el secreto que oculta Nick.
Las palabras son poderosas. Dependiendo de la manera en que las expresamos pueden: ofender a tu amiga, marcar de por vida a una personas, dañar los sentimientos de otra, ocultar entre texto secretos que nadie debe saber. Por el momento la producción de la ABC sigue manteniendo su racha de excelentes episodios.
Definitivamente no hay mejor personaje que Susan Mayer para empezar a hablar sobre el tema. Hay que aceptarlo: cada vez que la mujer abre la boca ocurre una catástrofe. El giro está en una visita del pasado. En este episodio conocemos a Denis Lapera —interpretada por Kathy Najimy— una ex compañera de la prepa, afectada por un pequeño comentario de Susan. Después de tantos años no lo ha superado. Cualquier cosa parecida a la realidad es mera coincidencia.
Excelente como se arma la historia con este recuerdo del pasado. Unas palabras insignificantes llevan a Mayer al peor de los escenarios. Claro, el destino acomoda las piezas para que las dos mujeres que más la odian se junten. Ni forma de componer lo sucedido. A ver cómo sale de este aprieto. Lo bueno es que no paramos de divertirnos con sus ocurrencias… ¿Cómo la aguanta Mike? Eso es amor, nada más.
Gabrielle ya no sabe ni que hacer con su hija. Era tan sencillo como reconocer que no puede darle clases a Juanita porque… simplemente no puede. El problema es que no encuentra las palabras adecuadas para hacerle entender a su marido que no está calificada, sin caer en la imagen de la modelo tonta. Tampoco quiere seguir angustiando a la pequeña. Me encantó la intervención de Ivana —soy doctora en ingeniería de la Universidad de Bucarest.
La siempre reservada Bree también nos da una lección. Como bien lo menciona Angie Bolen en el episodio, Bree Hodge tiene un tacto muy especial. Esto mismo la hace una persona algo difícil de tratar. En todo este velo de perfección, hay una mujer que miente por obtener lo que necesita. La comparativa de este personaje con la nueva vecina nos queda claro que ninguno de los dos extremos son buenos, ni necesariamente honestos.
Pasando al lado más serio —relacionado el gran misterio de la temporada— Lynette se entera del amorío entre Nick Bolen y Julie Mayer. Después platicar directamente con él, llega a la conclusión de que Nick es su atacante. No se puede quedar callada. No podemos concluir algo al respecto, ya que ambas partes dan versiones distintas de su relación. Al final, considero adecuado el desarrollo de esta línea. Hasta el momento.
Por último, Angie le confiesa a su esposo que sabe sobre su relación con Julie. ¿Lo veían venir? La verdad es que la señora Bolen es una mujer muy inteligente. No esperaba menos de ella. Volviendo un poco al pasado de la familia, nos siguen soltando pistas del misterio: la razón por la que se mudaron a Fairview tiene que ver con algo que Angie hizo. ¿Ideas?
Divertido episodio. Si extrañaron el drama Karl Mayer/Bree Hodge no se preocupen, parece que dejaron descansar la historia para lo que viene. En el próximo episodio titulado The Coffee Cup, la relación va a salir a la luz. ¡No puedo esperar!
Descarga: Desperate Housewives (6×07)