
Todo Hipertextual ha querido sumarse a la celebración del XX Aniversario de The Simpsons dándonos su opinión sobre la serie de Matt Groening. ¿Quieres saber qué han dicho algunos de ellos?
El primer capítulo que vi (piensa, cerebro, piensa) fue Bart, el genio, que se emitió un viernes de 1992 a las 21, horario totalmente impensado para un dibujo animado. Como muchos fanáticos, disfruté primero la rebeldía de Bart, aunque luego me llamó la atención ese Homero torpe que, en el fondo, tiene un gran corazón. Es destacable la vigencia de los episodios, que suelen “copiar” a la vida real, y viceversa. ¿Quién no dijo alguna vez “esto me recuerda a The Simpsons”?
Todavía me acuerdo de la primera vez que oí hablar de The Simpsons. Yo todavía era muy chica, y mis padres, bastante jóvenes, estaban preocupados por unos nuevos dibujos animados que “hacían mal a la familia”. Hoy, muchos años después, The Simpsons es uno de los pocos programas que vemos toda la familia junta, porque nos divierte, nos hace reír y siempre nos trae buenos recuerdos. Mi escena favorita es la del capítulo Cape Feare, en la cual Homero no puede entender que le quieran cambiar el nombre a Homer Thompson. La ridiculez de la escena, lo repetitiva que es, hace que no pueda dejar de reírme cada vez que la veo (y eso que, en tantos años, ya la vi muchísimas veces).
The Simpsons han significado para mí como una parte más de mi vida, sin ellos todo era más extraño… Las comidas sin The Simpsons no eran lo mismo…he crecido prácticamente con ellos… No recuerdo el primer episodio que vi, son tantos… Me quedo con aquellos en los que la familia viaja a otros países, están muy bien. Y mi personaje favorito es Homer, sin él la serie no sería lo mismo. Si lo quitas pierde gran parte de la gracia.
La serie significó algo interesante, que fue ver como algo dejaba de ser “de niños” para ser “de todos”. Porque es fantástico ver una generación que creció con The Simpsons y los veía “de chicos” disfrutando las travesuras de Bart y la superficialidad inocente de muchas cosas, como poner a parir al director de escuela todos los días, mientras que ahora disfruta otras sutilezas (y no tanto), como poner a parir al director de escuela porque es un veterano de Vietnam… Entonces, significó la masificación de algo que muchos ya sabíamos y que era el poder de un puto cómic para mostrar desde algo inocente hasta algo enfermo como es darle la espalda a un veterano porque “ni siquiera ganaron esa guerra”.
Dentro de mis episodios preferidos está el de Apu siendo romántico y todos los hombres del pueblo reuniéndose para decir que la culpa de que las mujeres no los quieran es de Apu por ser bueno con la suya… y pretenden matarlo. Y lo recuerdo porque lo vi cuando me había olvidado del aniversario de mi noviazgo y me sentí como Homer.
Y precisamente mi personaje preferido es Homer. Y no porque sea similar, ya que yo no soy pelado, sino por la complejidad real del personaje, que muestra lo mejor y lo peor de la gente, y del norteamericano promedio sin caer en la dureza de Family Guy. Homer es capaz de decir a sus hijos que son adoptados, mentirle a su padre para abandonarlo o estafar al sistema de salud yanqui… mientras se derrite cuando su hija menor (de la que no se acuerda el nombre) le sonríe.
Mi episodio favorito es de las primeras temporadas, cuando Bart tiene que pasar un examen para aprobar el cuarto año y le pide a Dios que caiga nieve y le resulta; al final termina pasando por un pelo y la compasión de la maestra. La verdad es que no tengo ningún personaje favorito, pero Bart y Homer siempre llaman mi atención: las tonterías que hacen, las frases, las situaciones en las que se ven involucrados me hacen reír demasiado y debo darles las gracias por eso. Para mí la serie fue un paso de la niñez a la adolescencia y un acercamiento con mi hermano. Acá en Chile The Simpsons se consideraban una caricatura para adultos (estúpidos miopes) y la daban muy tarde los viernes en la noche. Recuerdo verla a escondidas con mi hermano, que es un poco mayor que yo, y él me enseñaba algunas cosas que no entendía. Creo que fueron esos momentos en que me hice más amigo de mi hermano… Y todo se lo debo a los amarillos de Springfield.
Creo que The Simpsons representaron para mí la separación que teníamos en la mente entre dibujos animados e infantil. Representaron ese sentir de que aunque fueras niño no eras idiota para entender la ironía de una sociedad consumista que uno percibía constantemente. En ese sentido nos trataron como las personas inteligentes que son todos los niños, insertando a la vez referencias culturales que estaban completamente ausentes en otras series de dibujos infantiles. Y de una forma muy audaz e innovadora pudieron hacer disfrutar también a las personas mayores que lo miraban con nosotros, que se sentían cuestionados pero también comprendidos y muy identificados. Creo que ha sido la serie que más ha ayudado a mi generación a quitarnos muchos esquemas mentales: el mismo orden del relato era rompedor y no seguía el hilo de narración de aquello que empezaba contando, saltaba a núcleos significativos de relato o a tramas que podían dar para 20 capítulos más… Pero a ellos no les importaba, nos lo daban todo con una generosidad y una frescura a la que no estábamos acostumbrados. Y por último, mi personaje es Lisa, indudablemente. Nunca pude dejar de sentirme identificada. Lisa vino a mostrar la frustración de la gente idealista como yo, la continua energía malgastada de los optimistas en su lucha contra el mundo. Creo que representa muy bien a una generación.
Crecí con la familia Simpson. En una infancia de mudanzas, eran mi constante a las ocho de la noche, mis amigos permanentes, mi rol familiar para criticar. Mi madre decía que Homer era la caricatura exacta de mi padre, así que aprendí a considerarlo mi progenitor ya que al de carne y hueso no pude disfrutarlo mucho tiempo. No recuerdo cuál fue el primer episodio que vi, sólo recuerdo la escena: Homer secándole las lágrimas a Bart en su absurdo afán por consolarlo. Pienso y pienso… Mi personaje preferido en algún momento fue Sideshow Bob, ídolo, representante de los artistas e intelectuales incomprendidos, luchador, revolucionario. Después está la niñera malvada. Ese horrendo dibujo de la primera época tiene un lugar especial en mi corazón. Su maldad, su voz, su mirada cruel, su instinto felino y a la vez su torpeza me cautivan aún hoy. Pero no podría elegir a alguien de la familia, sería imposible, pues a todos he odiado y amado. Hace varios años que no los veo, en algún momento perdieron la ferocidad, sus aventuras se volvieron incomprensibles, llegué a creer que Matt Groening odiaba a la humanidad. Pero es así: en algún momento, todos dejamos el nido.
El primer capítulo que vi de The Simpsons fue el de la niñera ladrona y no me gustó mucho, en esos días los dibujos eran muy diferentes a los que vemos el día de hoy, pero con el tiempo me fuí aficionando a ellos. Mi personaje favorito es Homer Simpson, porque a pesar de todas las tonterías que hace, finalmente busca el bien de su familia; y por eso mismo mi capítulo favorito es The Mysterious Voyage of Homer, donde participa en el concurso de chilli y hace un viaje psicodélico junto al Space Coyote. La conclusión de Homer es que Marge es su alma gemela. Ese capítulo, además de gracioso, es muy bonito. Creo que también es un termómetro social y hacen sátira de los acontecimientos de actualidad, y eso es lo que más disfruto.
Lo que más me gusta de The Simpsons es poder reírnos un poco más de la corta mentalidad del yanqui promedio, nunca tan bien representado en Homero.
El primer capítulo de The Simpsons que recuerdo es aquel en el que Bart descubre lo que parece un nuevo comenta pero en realidad es un meteorito que va a chocar contra la Tierra. La imagen que tengo en la memoria es la del director Skinner gritando al cielo cuando ve cómo su alumno se le ha adelantado en el descubrimiento de un nuevo cuerpo. Pero me imagino que habría visto antes la serie, porque también recuerdo ser bien pequeño y llamar a mi abuelo por su nombre de pila, imitando lo que Bart hacía con Homer. Y es precisamente Homer mi personaje favorito de la serie. Su estupidez y sus “sabias” reflexiones son el reflejo del hombre medio americano, pero sobre todo de una sociedad que no se ha mirado a sí misma para observar sus defectos y remediarlos. Una de las razones por las que tanto me gusta The Simpsons es por su ácida visión -que, por desgracia, ha perdido en las últimas temporadas- de la sociedad norteamericana y de sus componentes, acomodados muchas veces en el podio que otorga la supremacía mundial. Sátira, inteligencia, descaro y buen humor en general. Eso es The Simpsons.
Para mi The Simpsons es la mejor serie animada de la historia de la televisión, ya que sin precedentes se hizo de un nombre con un estilo único. De ahí resalto el valor de Matt Groening al tener la valentía de lanzar este proyecto. Actualmente The Simpsons es una marca totalmente rentable y a pesar de que sus entregas de las últimas temporadas no han sido tan buenas en comparación a las de antaño, éstas siguen remunerando a sus productores.
Faltó earcos el mas importante :(