Adiós, Michael Scott, adiós

Por | 30 de junio de 2010, 13:06


Yo me iba a acostar la noche del lunes cuando vi la fatídica noticia: Steve Carell anunciaba su adiós definitivo de The Office. La séptima temporada, que se estrenará el próximo otoño, será la última. Con ella, Carell dice adiós a un personaje, Michael Scott, que le ha dado la fama, la aceptación de público y crítica (pero, ¿para cuándo el Emmy?) y un lugar en los corazones de muchos. "Es hora", ha dicho.

Porque cuando comencé a ver The Office, no pude más que enamorarme (platónicamente, claro está) de ese jefe de la sucursal de Scranton de Dunder Mifflin, un payaso que con sus equivocaciones, tropiezos, provocaciones (cada vez que abre la boca sube el precio del pan) sacaba los colores de sus empleados y de sus jefes. Recordaré para siempre el día en que se quemó el pie con una parrilla o cuando atropelló sin querer a Meredith, una de sus trabajadoras, e intentó justificarse frente al resto de sus compañeros organizando una carrera para luchar contra la enfermedad de la rabia.

Michael Scott no tiene maldad intrínseca. Es como un niño grande con una tamaña responsabilidad y cuya actitud desquicia a aquellos que están a su alrededor. Cuesta creer que pueda mantener una relación estable con una mujer. ¿Quién lo puede soportar a su lado, quién se puede enamorar de él?

No sé, ya lo dije, si The Office podrá seguir sin Steve Carell y sin Michael Scott. La NBC ya se planteaba la posibilidad de que la serie siguiera sin él. Temo que su sucesor (que, espero, sea el extravagante Dwight interpretado por Rainn Wilson) destroce un mito. ¿Y si le damos punto y final a una gran comedia de esta década?

En cualquier caso... Adiós, Michael Scott, adiós. World's best boss.

Foto: The Pigskin Doctors

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