[Recap] 1×02 The Big C: Summer Time

Por | 27 de Agosto de 2010, 19:03

El artículo que vas a leer en TVlia puede contener información del futuro argumento de la serie. Lee bajo tu propia responsabilidad

Después del buen sabor de boca dejado por el piloto de The Big C tenía muchas ganas de ver si el segundo episodio se mantenía en la misma línea y tengo que decir que sí, y no sabéis cuánto me alegro.

En el pasado episodio dejamos a Cathy tumbada junto a su perro en el maldito sofá manchado de vino dentro del agujero en el que iba a construir su piscina, pero ya que ésta va a tener que esperar al menos tres meses por culpa del aviso de su vecina Marlene, decide quemarlo, y de paso también deshacerse de la ropa que tiene su hijo Adam tirada por el suelo. Eso sí que es hacer limpieza.

Cathy lo va a tener muy difícil si tiene que reeducar a su hijo en un verano porque ahora mismo Adam es un gandul que no es capaz ni de cerrar las puestas de los muebles de la cocina. Y es por eso que Cathy se siente culpable por haberle malcriado, pero la verdad sea dicha, si acaso la culpa es compartida con su marido Paul, del que ha heredado muchas malas costumbres. Así que se acabó esto de perder el tiempo recogiendo lo que tiran los demás, que ahora su tiempo es oro.

Por otro lado, Cathy debe enfrentarse al hecho de que, después de tanto tiempo cuidando su aspecto, ya no tiene por qué preocuparse por las arrugas y tiene que aceptarse tal como es. Mirando unas fotografías antiguas se da cuenta que perdió la oportunidad de hacer *top less** en una playa francesa porque se sentía fea cuando en realidad no lo era. Que levante la mano al que le haya pasado algo así. Y es que éste es uno de los puntos fuertes de esta serie, que muchos nos podemos sentir identificados con esa sensación de pérdida de oportunidades a pesar de no estar enfermos como Cathy.

Paul, por su parte, intenta recuperar a su mujer llevándola a terapia pero, visto lo visto, no va por buen camino. Paul no puede se más egoísta y pusilánime, y no me extraña que Cathy se marche en plena sesión dejando a su marido y a la terapeuta con la boca abierta. Tiene mejores cosas que hacer que escuchar tonterías.

Por otro lado, tenemos a su hermano Sean, que sigue siendo de lo mejorcito de la serie junto con Andrea. Ambos son brutalmente honestos (como House) y juntos son geniales. Cuando Sean le dice que ella es un producto de la sociedad rica y glotona, y que nuestros excesos la están matando, ni se inmuta. ¿Y por qué le va a importar lo que le dice un hombre que reconoce comer basura?

Por último, la manera que tiene Cathy de resolver sus problemas es fantástica pero si yo fuera su hija pensaría, como Adam, que está completamente loca. ¿Os imagináis a vuestras madres disparando con una escopeta de paintball a vuestro autobús delante de todos vuestros compañeros de clase? Todo un suicidio social. Pero Cathy no quiere ni puede despedirse de su niño y tiene que aprovechar al máximo el tiempo que le quede con él, que esperemos sea mucho.

Por último os dejo los opening credits de The Big C a ritmo de Came Called Life de Leftover Cuties, que como suele pasar últimamente, no aparecían en el piloto pero que son geniales.