Jump the Shark: Cuando Fonzie saltó sobre el tiburón

Por | 9 de septiembre de 2010, 15:02

Todos tenemos al menos cierta familiaridad con la expresión inglesa jump the shark. Incluso he llegado a verla utilizar calcada al español: saltar el tiburón. Se refiere al momento en el que una serie de éxito tiene un episodio después del cual decimos «esto ya no va a ninguna parte». Es el triste momento en el que sabemos que nuestra serie favorita nunca revivirá sus días de gloria y que lo único que nos queda es ver su triste y patética agonía retorciéndose para intentar resistirse al dulce descanso de la cancelación.

Pero, ¿de dónde viene la expresión? Muchos desconocen que su origen radica en un episodio de Happy Days, la sitcom ambientada en los 50 que marcó a una generación y que para muchos estadounidenses creó en la persona de Arthur 'Fonzie' Fonzarelli (interpretado por Henry Winkler) una especie de santo seglar que representaba todo lo más grande de la década, la quintaesencia del cool de la era del sueño americano. El episodio en cuestión era un episodio en tres partes, uno de cuyos cliffhangers era una competición entre el Fonz y un chuloplaya californiano llamado the California Kid. La competición consistía en que tenían que saltar haciendo esquí acuático por encima de un tanque de tiburones. Tal cual.

En 1987, John Hein, un estudiante de la Universidad de Michigan charlaba con sus amigos acerca del momento en el que supieron que sus series favoritas no volverían a levantar cabeza. Uno mencionó al Gran Gazoo, en The Flintstones, otro el momento en que Vicki se embarcó en The Love Boat. Y sin embargo todos asintieron con aprobación cuando Hein dijo «cuando Fonzie saltó sobre el tiburón». Treinta años después, Fred Fox Jr., el hombre que escribió el denostado capítulo, ha decidido defenderse.

Pues me parece fenomenal. Al fin y al cabo, si era guionista de Happy Days fue definitivamente responsable de más de algún momento brillante. Tiene derecho a defenderse, ¿no? La cosa es que el tema de saltar sobre el tiburón tampoco fue exactamente idea suya. En Estados Unidos las series —especialmente las cómicas— se gestan en un Writing Room, donde los diferentes guionistas proponen ideas. Esas ideas se van sumando unas a otras, llegan nuevas, se van viejas, y, cuando por fin se tiene más o menos cerrada la trama de un episodio, se asigna a uno de los guionistas la redacción del teleplay, es decir, el guión propiamente dicho. Fox asegura poder ver cualquier episodio de Happy Days y recordar perfectamente a quién se le ocurrió cada gag y cada giro... excepto el salto del tiburón.

Aun así, Fox se defiende diciendo que difícilmente puede ser un episodio de la quinta temporada —concretamente el número 96 de toda la serie— el que marque el principio del fin, teniendo en cuenta que Happy Days continuó durante seis temporadas y 164 episodios más. Pffft. Esa es mi respuesta. Pffffffffft. Y es que el señor Fox no ha entendido nada de lo que significa saltar el tiburón.

El verdadero significado de la expresión no tiene nada que ver con la decadencia comercial de una serie. Tiene todo que ver con la decadencia cualitativa. Sí, la gente vio el episodio —un share del 50%, algo inédito en nuestros días— y probablemente incluso les gustó. Pero indiscutiblemente ese episodio es el momento que marca un descenso en la calidad general de la serie. Un punto de inflexión. Hay series que continúan muchos años después de saltar el tiburón, o incluso series que se recuperan después de un bajón en calidad y vuelven a brillar con luz propia: por ejemplo, la muy odiada cuarta temporada de Buffy the Vampire Slayer sentó las bases sobre las que se construyeron las tres temporadas siguientes, consideradas por muchos fans como su edad de oro. Pero eso no quiere decir que poner a Fonzie a saltar sobre un tanque de tiburones no sea una reverenda idiotez.

Termina Fox asegurando que, por fortuna, su carrera no saltó el tiburón junto con Fonzie, porque después ha trabajado en series como Webster, It's Your Move, He's the Mayor, The New Leave It to Beaver y Family Matters. Si él lo dice, no seré yo quien lo niegue. Pero sólo porque no me apetece escribir más.