
Después del episodio The Beautiful Girls en el que las mujeres fueron las protagonistas, con Hand and Knees hemos vuelto a la normalidad. Esta semana el episodio se ha centrado, de nuevo, en los secretos de sus personajes, y es que, probablemente, éste es el tema principal de Mad Men desde su inicio.

Pero antes de todo, empiezo disculpándome porque en el pasado recap dije que este sería el último episodio de esta cuarta temporada y lo cierto es que no lo es y que tendremos los trece episodios habituales, así que todavía nos quedan tres episodios más para disfrutar.
Y ahora sí, centrándome en el episodio, hemos vuelto a ver por segunda vez en esta temporada a un Don abatido desde The Suitcase, pero esta vez porque su vida está a punto de desmoronarse por no estar pendiente de lo que firma. Pete consiguió cerrar el trato con la North American Aviation pero para poder leer su informes sin censura (o por lo menos con menos tachones) deben solicitar una autorización del gobierno. El problema es que para conseguirla el FBI inicia una investigación para verificar la identidad y la lealtad del solicitante, en este caso Don, así que su secreto de nuevo está en peligro.
Don ya debería estar acostumbrado porque, si no recuerdo mal, está ya es la tercera vez que le pasa lo mismo, primero con Pete y después con Betty, pero lo del gobierno son palabras mayores porque le pueden acusar de deserción. Lo cierto es que no me extraña que acabe teniendo un ataque de pánico porque, ahora que parecía que había empezado a encarrilar su vida, todo podría irse al traste por un desliz. Por suerte tenía allí a Faye que le ayuda a pasar el mal rato y, a cambio, Don la hace partícipe de su secreto. En un principio él parece decepcionado con su reacción pero no dudo de que Faye sabrá estar a la altura e intentará ayudarle. Ya sólo falta que Don se quiera dejar ayudar.
Finalmente Pete evitará que el gobierno siga investigando pero a costa de perder una cuenta muy importante para la agencia. Si Don piensa que Pete se quedará con los brazos cruzados después de esto está muy equivocado, cualquier día le pedirá que le devuelva todos estos favores y no podrá negarse, y si no, al tiempo.
La pérdida de la cuenta de NAA es muy importante pero no es nada comparado con la pérdida de Lucky Strike. Después de tantos años de sumisión (sólo hay que recordar la fiesta de navidad) Lee Garner Jr. le dice a Roger que cambian de agencia y a éste por poco no vuelve a tener un ataque al corazón. La cuenta de Lucky Strike representa más de la mitad de la ingresos de Sterling Cooper Draper Pryce y su pérdida será una auténtica catástrofe pero Roger lo mantiene en secreto a la espera de un milagro. ¿Explotará en la finale?
Pero éste no es el único secreto de Roger ya que Joan se ha quedado embarazada. Éste, para variar, no sabe como reaccionar (¿Maybe I’m in love with you?) y en el fondo le acaba poniendo las cosas mucho más fáciles para Joan que no le queda más remedio que abortar. Y aquí, la que vuelve a salir dañada es la pobre Joan que debe solucionarlo todo sola como siempre, y no se lo merece.

Por último, hemos vuelto a saber de Lane que llevaba un tiempo desaparecido. Parece que ha seguido adelante con su vida después de la separación de su mujer y se ha enamorado de una camarera. A diferencia de los otros personajes, él confiesa su secreto a su padre (ya sabemos de dónde le viene el laconismo) que ha venido para exigirle que arregle las cosas con su familia, pero éste se lo paga con un bastonazo en la cabeza y un pisotón en la mano. Pobre Lane, la soltería le ha durado muy poco, más le hubiera valido mantener su secreto escondido como los demás.
En definitiva, tenemos muchos secretos entre manos que tarde o temprano saldrán a la luz y que, como en el caso de la pérdida de la cuenta de Lucky Strike, caerán como una bomba sobre la agencia. ¿Habrá víctimas? Lo veremos pronto.
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