¿Por qué ha fracasado Caprica?

Por | 28 de octubre de 2010, 20:02

La repentina aunque levemente sospechada cancelación de Caprica me viene al pelo para hablar sobre algo muy importante a lo que no solemos prestar atención más que de pasada. Hablo por supuesto del secreto de su éxito. ¿Del de quién? Del suyo. De las series que tienen éxito. No se vayan a creer que voy a dar una receta: si la tuviera trabajaría en Hollywood y sería extremadamente rico. Pero a toro pasado es muy fácil opinar, y ese es mi trabajo, ni más ni menos. ¿Qué es lo que convierte a Battlestar Galáctica en un clásico de culto y a Caprica en un fracaso?

Muchas veces hablamos del guión como algo fundamental, y créanme que lo es. Pero no lo es todo, o al menos desde la perspectiva desde la que solemos mirarlo. ¿Tiene Caprica un mal guión? ¿Lo tiene Dollhouse? No es tan fácil como hablar de bueno y malo. Los guiones de ambas series —y de muchas otras que han sufrido una cancelación prematura— son un ejemplo de integridad, coherencia y buenos diálogos. Sin embargo eso no garantiza el éxito, y quizá la culpa sea precisamente del guión.

Muchas veces se ha descrito BSG como religión y naves espaciales. Reconoceremos que es una descripción simplista en el mejor de los casos, y lamentablemente limitadora en el peor. Sin embargo es una simplificación cómoda para nuestro argumento, porque es precisamente ahí donde radica el secreto de su éxito. No es la religión, y no son las naves espaciales, sino la combinación de ambas. Vuelvo a repetir que esto es una simplificación, y donde digo religión quiero decir espiritualidad, claroscuros morales, decisiones difíciles, misticismo y un largo etcétera. Y donde digo naves espaciales me refiero a siniestros complots, la creación de un mundo nuevo, las escenas de acción y todos esos elementos esenciales de la ciencia ficción. Y es eso, la mezcla, la feliz idea, lo que ha llevado a BSG al Olimpo de las series.

Caprica no ha seguido la estela de su predecesora, y puedo vaticinar que tampoco lo hará Blood & Chrome, porque cometen el mismo error. Toman un elemento de BSG, lo aíslan y lo sirven por su cuenta. Bueno. Déjenme que haga un símil para que vean cómo eso es una receta para el desastre: la tarta de chocolate es un gran éxito de crítica y público a lo largo y ancho del globo. Seleccionando dos de sus ingredientes al azar y metiéndolos en el horno a 180º durante 25 minutos puedo obtener cualquier cosa, pero no será parecido al producto original. Y si no me creen, mezclen harina y azúcar y hornéenlos. Verán que rico.

Los productores de Caprica no han sido los primeros ni serán los últimos que cometan este error, porque es imposible saber a priori cuáles van a ser los resultados. Si no me creen, miren el mundo de los spin-off, lleno de desastres como Joey, éxitos como Angel e incluso superéxitos que llegan a superar a su serie matriz, como Happy Days. Así es la vida, y sobre todo, así es la televisión.

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