
Es el cumpleaños de Cathy, y a la vista de que puede ser el último, se permite el gusto de comprarse una tarta de bodas de su sabor favorito sin esperar a que alguien se lo compre. Pero ¿qué hacer con el resto del día para hacer que sea especial? Veremos si hace lo que ella quiere o si, de nuevo, renuncia a sus deseos por el bien de los demás.

El primero en felicitarle es el encantador Lenny, que le regala un fular de colores vivos con el que parece haber dado en la diana. Y con la euforia, se autoinvita al viaje de Lenny a las Bahamas porque, como le pasa con tantas otras cosas de su vida, no ha viajado todo lo que hubiese querido, así que ni corta ni perezosa se lanza a comprar bikinis con la firme intención de utilizarlos y que no le pase como siempre.
Pero claro, ahí está Paul para fastidiar los planes de Cathy que con la mejor de sus intenciones le ha preparado una fiesta sorpresa. Pero si rascamos un poquito veremos que Paul no ha pensado demasiado en Cathy porque ni la tarta es de su sabor favorito, ni los invitados son realmente sus amigos sino compañeros de trabajo de Paul y padres de los amigos de Adam.
Tan sólo podríamos salvar a Paul por provocar el reencuentro con su vieja amiga Rebecca con la que lleva años sin hablarse desde que no fue a su boda por culpa de su obsesión por los hombres. Pero como suele pasar en la vida real, si dejas de tener contacto con alguien por alguna razón al final la razón vuelve a emerger (esta vez con Sean). Al menos han pasado un buen rato rememorando batallitas como la del tatuaje A pair of freaks. ¿Qué fue de aquella Cathy alocada?
Así no es de extrañar que Cathy diga que hace veinte años que no era tan feliz aunque eso implique que durante todo su matrimonio con Paul fue menos feliz se ponga como se ponga. Por esa razón Cathy necesita salir de esa casa de locos a pesar de que el compresivo Lenny, después de ver divertirse a Cathy y conocer la cara más entrañable (y borracha) de Paul, se aparte para que ella pueda considerar si merece la pena tirar todo por la borda por él. Si es que este hombre está a un paso de quitarle el puesto al hombre más encantador de la televisión a Joe DuBouis. En principio, y si no nos han engañado, elige irse a las Bahamas con Lenny pero eso lo comprobaremos la semana que viene.
Por último, no puedo dejar de comentar cómo el inmaduro de Adam nos ha demostrado no serlo tanto cuando ayuda a Marlene a regresar a su casa sin decirle nada a su madre. Al final va a ser verdad que Cathy no lo educó tan mal ¿no?
buenas noches ante todo
Me encanta esta pagina, pero eso no quita que este en total desacuerdo con el post de esta serie. Para empezar Cathy no deja de marear la perdiz (si no quieres que nadie sepa lo de tu cancer y si crees que has sido infeliz todo este tiempo y a la vista de que supuestamente te queda poco de vida, entonces lo que debe hacer es abandonarlo todo y pirarse), tiene a todo el mundo pendiente de lo que le pasa y es tan egoista que solo le puede decir la verdad al pobre lennie, que ya veremos como acaba su historia y si no lo hace sufrir a el tambien. Por otra parte en episodios anteriores, se cabrea de forma espectacular cuando su marido le dice que le han hecho una m———-cion, cuando ella se esta cepillando a Lennie. eso dice mucho de lo egoista que es Cathy, y por ultimo como trata a su hijo, creyendo que es un niño y no pensando que es lo suficiente mayor como para asimilar el “problema2 de su madre. Todo esto me lleva a creer que esta Cathy no es trigo limpio. y ya veremos como se va complicando la cosa. La realidad es que el hijo la quiere mucho, su marido tambien (tal y como Lennie se da cuenta en cuanto habla con el en la fiesta) y cathy lo unico que hace es dejar a todos de lado para poder vivir lo que le queda como alguien que nunca ha sido ni sera. Solo me molesta el pobre de Lennie que seguramente sera el tercero en sufrir. Del hermano no digo nada porque es para darle de come aparte.
Saludos y reitero que me encanta esta pagina.
un beso