
Las emociones son traicioneras porque alteran la atención y definen nuestra posición con respecto a nuestro entorno, lo que significa que son personales e intransferibles. La experiencia de Olivia con su entorno es diferente a la de Bolivia así que, por mucho que biológicamente sean iguales, sus emociones y su manera de expresarlas no tiene por qué serlo. La semana pasada en The Plateau ya vimos que Olivia tiene un comportamiento diferente al esperado porque desconocía el protocolo pero en éste los cambios son menos evidentes pero no por ello menos profundos.

Peter nota que desde que Bolivia ha vuelto no es la misma, está menos agobiada y es más paciente con Walter, pequeñas diferencias que en principio mejoran su carácter pero que hacen que Bolivia no sea Olivia. Pero esas pequeñas diferencias pueden decidir el éxito o el fracaso de la misión de Bolivia así que, como ya no le sirve la excusa del trastorno tras su viaje entre realidades, intenta modificar su dinámica con Peter dando un paso en su relación y acostándose con él. Como bien dice Peter al inicio del episodio, el lenguaje corporal de una pareja es diferente así que ya tiene excusa para estar más relajada.
De todos modos, esto de relajada es un decir porque hemos podido ver una faceta de Bolivia muy diferente porque cuando trabaja en su auténtica misión es mucho más fría que Olivia, que ya es decir. Razones no le faltan porque ha estado muy cerca de ser descubierta en más de una ocasión, y Newton no hacía más que recordarle que iba a fracasar por culpa de sus emociones. ¿Pero cómo va a dejar que una tostadora mine su confianza? No me extraña que no le vaya a echar de menos y le suelte lo de I can be friend of a vacuum cleaner.
La referencia del título a Do Android Dream of Electric Sheep? que inspiró a Blade Runner le viene al pelo a toda la trama de los cambiaformas (por cierto, aprovecho para recomendar el libro a los que no lo hayáis leído). Si no recuerdo mal, en la novela de Philip K. Dick, las ovejas eran un símbolo de integración y status social y, en principio, los replicantes no tenían por qué soñar con tener una oveja porque carecían de emociones. Lo mismo pasa con estos cambiaformas, en principio son mitad robots mitad orgánicos, y carecen de emociones pero ahora sabemos que no es del todo cierto.
Tanto el senador Van Horn como Ray tienen una conexión emocional verdadera con sus respectivas familias, y lo que muchos verían como una evolución, para Newton es una involución porque las emociones son una corrupción que les hace falibles. De hecho, Ray cuando se cuela en las instalaciones de Massive Dynamics y es descubierto por Walter, en condiciones normales habría cogido su cuerpo o directamente lo habría matado pero sus emociones humanas se lo impiden y decide solucionarlo todo para poder volver a tener la vida que tenía con su familia. Lástima que Newton no se lo permita.

Por ahora, y pese a los problemas, la misión de Bolivia sigue a salvo y parece dispuesta a todo para conseguir ganarse la confianza de Peter. Walter por su parte, está encantado (por no decir excitado) con su nuevo laboratorio en Massive Dynamics aunque sus subalternos no salgan de su asombro al escucharle, pero por suerte él sólo necesita a Astro a su lado para que le ayuden.
Y para acabar, como muchos sabréis, por culpa del béisbol vamos a tener varias semanas sin Fringe. Todo dependerá del número de partido que sean necesarios para decidir al ganador, lo que significa que en el mejor de los casos no tendremos nuevo episodio hasta el 4 de noviembre y en peor hasta el 11. ¿Por qué FOX nos tortura cada año con estos parones? Pues nada, habrá que buscar la manera de ocupar la mente con otros quehaceres, otras series, otros libros…
Me da miedo pensar que una serie como “Fringe”, con tanta trama por ofrecer, acabe muriendo por escasa audiencia o por malas decisiones de la cadena…
Yo ya voy haciéndome a la idea de que a Fringe no le queda mucha vida. Y es una pena, porque me gusta bastante. Dejando a un lado algunos episodios algo prescindibles, en general la trama no está mal y los personajes me enganchan, sobretodo Walter. Nada es para siempre…