
Después del magnifico episodio de la semana pasada en el que Greendale sufría una invasión zombie, la universidad ha vuelto a la normalidad. En esta ocasión, la cosa va de género, o más bien eso es lo que en un principio nos hacen creer al separar al grupo por sexos (bueno, Abed es un caso aparte).

El sector femenino del grupo se siente imbuido de feminismo a causa de una asignatura del departamento de Women Studies y huyen de la batalla de testosterona entre Jeff y Troy (léase partidillo de baloncesto). En clase se encuentran a un trío compuesto por lo que se conoce universalmente como bitches (una de ellas Hillary Duff) que amenazaba con hacerles la vida imposible, pero Britta, Annie y Shirley tienen un arma invencible: Abed y su falta de filtro.
Abed, cuán Robocop, después de que las chicas le marquen el objetivo, dispara sin piedad, es una máquina de matar autoestimas. Pero como todos sabemos, el poder corrompe y las chicas utilizándolo en su propio beneficio indiscriminadamente. Así pues, Britta, Annie y Shirley se convierten en las mayores bitches del reino.
Abed, que se siente utilizado (y con el sistema sobrecargado), consigue reestablecer el orden natural escribiéndole a la antigua abeja reina un guión en el que el pobre Abed expone sus complejos (además de hacer una recopilación de lo que muchos piensan de él). De las múltiples lindezas que dice, a mí me gusta especialmente la de que su madre es una lagartija que fue violada por un muppet. Todo vuelve a la normalidad a costa de una pizca de humillación, nada a lo que Abed y compañía no estén acostumbrados.
Por otro lado, dejamos al sector masculino midiendo sus respectivas hombrías cuando, por culpa de una pataleta de Jeff, descubren un rincón escondido de la universidad. El jardín paradisíaco tan sólo tiene una cama elástica pero que, tras unos saltos, parece llevarlos a un estado cercano al nirvana. Pero el paraíso de paz y libre de oscuridad vigilado por el bedel Joshua es amenazado por el envidioso de Pierce.

Pierce utiliza su nuevo gadget para espiar la nueva y sospechosa conducta zen de Troy y Jeff y, no sin problemas (incluso de vista), consigue descubrir el secreto que escondían. Por un momento se pone a la altura de los otros saltando en la cama elástica, pero como siempre, lo acaba estropeando todo incumpliendo las dos únicas normas del paraíso: nada de saltos dobles y mantener el secreto. Como contrapartida al desastre, consiguen que despidan al bedel que resulta ser un nazi y Pierce encuentra su paraíso particular en las drogas, y es que no hay mal que por bien no venga.
Las claves del éxito de este episodio son ver a Abed hacer de Abed y a Jeff dejar de hacer de Jeff, simple pero realmente efectivo. Además, también ayuda la referencia directa al film Mean Girls de Mark Waters con guión de la gran Tina Fey. Para acabar, os recomiendo que reviséis los mensajes del Abedcop porque no tienen desperdicio, como por ejemplo un memo que dice Sell study group on paintball sequel (¿será verdad?) o el buenísimo resumen del episodio que hace su cerebro:
Final Synopsis: Abed discovers his inner Mean Girl; Jeff and Troy embrace zenlike spirituality when they uncover a secret trampoline campus; Pierce lands in the hospital.
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