
Lo que está pasando con Fringe ya no es ni medio normal, y lo digo en el buen sentido de la palabra. Fringe hace tiempo que dejó de ser esa serie tímida, empapada y apestada de tufillo a The X-Files, donde nadie sabía muy bien, ni siquiera los responsables detrás de la propia serie, que es lo que iba a pasar, con qué nos iba a sorprender y sobre todo, a dónde iba toda aquella historia con dos protagonistas muy atractivos, un señor mayor que estaba como una cabra y que no tenía absolutamente ningún sentido.
Pues bien, ese señor, nuestro querido Walter, sigue estando como una cabra, Olivia y Peter siguen igual de atractivos y después de este genial octavo capítulo de la tercera temporada, titulado con un anodino ‘Entrada’ me atrevo a decir sin miedo y de una vez por todas que Fringe es la mejor serie que hay en televisión ahora mismo. Y punto. Es el mejor ejemplo de que nunca es tarde para cambiar y corregir el rumbo de una serie que al principio, aunque no exageradamente, sí iba un tanto desviada, es el mejor ejemplo de que con una buena historia y unos buenos actores se puede hacer que eso que llamamos televisión merezca la pena.
Y vaya que si la merece. Después de ver Entrada lo primero que podemos concluir es que marca un punto de inflexión en toda la serie, al finalizar la segunda temporada vimos como nuestra Olivia se quedaba atrapada en el universo paralelo, y la otra, a la que llamamos Bolivia venía a lidiar con Peter Bishop (el único que hay) y el Walter chiflado en un intento de equilibrar la balanza en favor del otro universo. Pero por fin, después de este episodio cada una está donde debe estar y la trama adquiere unos carices completamente distintos.
Podríamos decir que hasta ahora, la división Fringe en nuestro universo estaba dando palos de ciego y no sabía realmente la magnitud de todo lo que estaba pasando, ahora con la verdadera Olivia entre ellos puede que las cosas acaben por ser radicalmente distintas. También empiezo a sacar la conclusión de que todo ese rollo de ‘sólo puede quedar uno de los dos Universos’ que tanto se empeña en repetir el Walternate y que recordemos que da pie a toda esta temporada, no es tan cierto como podíamos haber imaginado, más que nada porque es la promesa que le hace Olivia al Broyles de ese universo poco antes de que muera.
Me impactó bastante la muerte de el ‘otro’ Broyles, es cierto que llegados a un punto del capítulo era prácticamente inevitable, pero no puedo para de pensar que ese supuesto equilibrio entre ambos universos se irá igualando conforme los personajes de uno y de otro se vayan, a su vez, igualando. De momento tenemos números impares con Peter y con Broyles, todo los demás tienen sus respectivo doble, creo sinceramente que veremos algún juego de los guionistas en este sentido.
Fringe contínúa, imparable, al contrario que otras grandes series que se nos están yendo ya, como Dexter o The Walking Dead, de la que ya hablaré mañana porque me ha supuesto una (pequeña) decepción, a nuestra querida serie todavía le queda mucho, mucho camino por delante antes de la gloriosa finale de esta temporada, veremos qué pueden ofrecernos.
Hay una agente de la division fringe del otro lado que no tiene doble en nuestro universo (o por lo menos aun no ha salido)
Un SALudo
Te refieres al hombre, no? ^^
Charlie 2 esta mientras que charlie 1 murio hace rato
el que tiene heridas de quemaduras !