Adiós a Michael Scott

Por | 28 de abril de 2011, 23:07

Esta noche Michael Scott se despide definitivamente de sus compañeros de Dunder Mifflin. Cambia Scranton por Colorado para iniciar una nueva vida con Holly pero ni para él ni para nosotros va a ser fácil. Sus compañeros son lo más parecido a una familia que tiene así que seguro que será una despedida emocionante. En el episodio emitido la semana pasada ya tuvimos un adelanto cuando le sorprendieron con una versión muy particular de la canción Love del musical Rent. Como el propio Michael dijo, this is gonna hurt like a mother fucker.

A lo largo de siete temporadas Michael, que no son 9.986.000 minutos pero tampoco está mal, nos ha hecho reír muchísimo con sus disfraces, sus fiestas para celebrar cualquier cosa y, como no, con sus múltiples meteduras de pata. Hemos destacado cinco momentos, que en su mayoría provocan sobre todo bastante vergüenza ajena, pero podríamos haber elegido muchísimos más.

Para empezar, en el segundo episodio de la primera temporada a Michael se le ocurrió organizar una ejercicios para que sus empleados entendiesen lo que significaba pertenecer a una minoría pero, como suele pasar, se le va la mano y saca de sus casillas a Kelly.

Gracias a él supimos lo peligroso que puede llegar a ser hacerse un desayuno y, sobre todo, nos enseñó que es mejor no andar descalzo por la cocina (y menos si estás medio dormido).

Pero para peligro él, que se despista un momento mientras conduce apartando la vista de la carretera para mirar a cámara, y acaba atropellando a la pobre Meredith que andaba por allí.

Evidentemente, éste asume las responsabilidades del accidente pero no por las razones normales.

Un momento que no podía faltar en esta lista es en el que Michael, que piensa que se ha librado definitivamente de Toby, se da cuenta de que ha vuelto. Sencillamente sublime.

Y por último, os dejo con el que para mi gusto es el momento más incómodo de todos los protagonizados por Michael que no es otro que cuando decidió que tenía que besar a Oscar para demostrar que aceptaba su condición sexual. Lo bueno es que esta secuencia no estaba escrita en el guión de esta manera, la cosa se acababa con un casto beso en la mejilla, pero fue Steve Carell el que forzó de verdad este beso.

Foto: RivaSearch