[Recap] 2×22 The Good Wife: Getting Off

Por | 13 de mayo de 2011, 18:04

El artículo que vas a leer en TVlia puede contener información del futuro argumento de la serie. Lee bajo tu propia responsabilidad

La palabra que mejor define el último tramo de la The Good Wife es sin lugar a dudas, suspense. Como diría Alfred Hitchcock, la bomba estaba escondida bajo la mesa a punto de estallar, y todos los espectadores lo sabíamos y sufríamos por saber las repercusiones de la onda expansiva. Pero en lugar de tener una gran explosión, hemos tenido un par de pequeñas (aunque muy importantes) detonaciones que sólo podían significar una cosa: que lo peor todavía estaba por llegar.

En el episodio de la semana pasada vimos como Alicia castigaba duramente a Peter por una infidelidad del pasado, pero todos intuíamos que no sería nada comparado con su enfrentamiento con Kalinda. Las oficinas de Lockhart/Gardner son grandes, pero no lo suficiente como para que se pudiesen esquivar eternamente la una a la otra, y menos con un caso de infidelidad entre manos, ya es casualidad.

El caso de la semana coloca a Alicia en medio de un debate sobre la infidelidad en el que se enfrentaban dos puntos de vista muy diferentes: el de la señora Briglio de la mujer que no sabía que su marido le era infiel y le echa la culpa a una página web que promueve encuentros ilícitos, y el de Stephanie Engler, la propietaria de dicha página web que cree firmemente en la infidelidad consentida. La base es la misma, pero lo que diferencia un punto de vista del otro es la confianza.

De la misma manera que la mujer engañada del caso, Alicia confiaba en su amiga Kalinda como en su momento confió en su marido. Ésta estuvo a su lado cuando más apoyo necesitaba, y saber que su gran amistad se cimentaba sobre una mentira provoca que se derrumbe como no lo hizo con Peter porque la traición es mucho más profunda. Tanto para Peter como para Kalinda, su encuentro no significó nada, como los encuentros de Stephanie con sus amantes tampoco significaron nada para ella, pero eso no implica ni mucho menos que sus actos no dañen a los demás, y prueba de ello es que el marido de Stephanie acaba matando a uno de sus amantes por celos.

Así como Alicia le dio una segunda oportunidad a Peter a pesar de que jamás conseguirá quitarse de encima la etiqueta de mujer engañada, tal y como están las cosas es muy difícil, por no decir directamente imposible, que Alicia vuelva a confiar en Kalinda (o en cualquier otra persona) y sospecho que razones no le faltarán. Ese conato de cambio de trabajo de Kalinda hace sospechar que a partir ahora recibirá doble sueldo cada mes. Peter intentará hacerle la vida imposible a Alicia, ¿y qué mejor manera de hacerlo que mediante su ex-amiga?

Mientras tanto, Alicia parece que se está empezando a plantear seriamente tener una relación con Will, y todo gracias a la sugerente conversación que mantiene con Stephanie (por cierto, diría que Sarah Silverman se ha ganado volver a la serie en el futuro, ¿no creéis?). Ahora mismo están casi como estaban al final de la primera temporada, pero con la diferencia de que Peter ha sido eliminado de la ecuación y todo depende de que ella consiga superar sus miedos y acabe dando el paso que muchos esperamos desde hace tiempo.

Por desgracia, será mejor que no echemos las campañas al vuelo porque no hay que olvidar que cualquier paso en falso de Alicia le puede complicar mucho las cosas en su proceso de divorcio. Ella ha sido la que ha echado de casa a Peter, y si Alicia y Will empezasen ahora una relación, Peter podría alegar que ella es la única culpable de la separación. Todavía nos queda un episodio por delante, y será mejor que crucemos los dedos para que la CBS se decida a renovarla porque tiene toda la pinta de que tendremos una series finale muy movidita. Empieza la Guerra Fría.