[Recap] 2×23 The Good Wife: Closing Arguments

Por | 20 de mayo de 2011, 21:23

El artículo que vas a leer en TVlia puede contener información del futuro argumento de la serie. Lee bajo tu propia responsabilidad

Hace tiempo que se me acabaron los adjetivos para definir a The Good Wife. Nunca pensé que una serie con la etiqueta de serie de abogados y que en teoría se destinaba al público femenino me fuese a enganchar de la manera que lo ha hecho The Good Wife, pero es que estamos hablando de una serie de una calidad que trasciende cualquier etiqueta posible que se le pueda adjudicar. Han sido dos temporadas prácticamente perfectas, y este Closing Arguments ha estado a la altura de lo que se esperaba de él, que no era nada fácil porque nuestras expectativas estaban por los cielos.

Como hemos visto en episodios anteriores, esta semana hemos tenido un episodio con un ritmo trepidante marcado por un caso tremendamente complicado que hace que todos tengan que actuar y pensar lo más rápido posible. Y lo cierto es que a Alicia y compañía les sienta a la perfección trabajar a contrarreloj. Un guante desaparecido de la escena de un crimen que aparece oportunamente en Lockhart/Gardner se convierte en el detonante que hace girar el engranaje. Y ni los recientes acontecimientos han impedido trabajar al fantástico equipo que forman Alicia y Kalinda.

Tal vez no vuelvan a compartir confidencias pero ambas entienden que esto no debe afectar a su relación laboral porque las primeras que saldrían perdiendo serían ellas (y Alicia ya le ha echado el ojo a ese luminoso despacho de Diane). Como (casi) siempre en esta serie, el pragmatismo está por encima de los sentimientos. Eso sí, aunque Kalinda intente volver a su versión más fría (incluso con Cary), será complicado que consiga superar el trauma de perder a su mejor amiga como demuestra su reacción al saber que Sophia Russo está casada. Sophia conoció a la Kalinda que sólo se preocupaba de sí misma, es decir, la misma que se acostó hace dos años con Peter, y que difícilmente podrá volver a ser.

La delicadeza con la que van tirando del hilo para saber quién es el que ha enviado la posible prueba exculpatoria a la vez que buscan al auténtico culpable es fascinante, y como en anteriores ocasiones, no puedo evitar sonreír con cada giro de sus tramas tan inteligentemente entretejidas. Al final resulta que Peter envió el sobre pero ¿por qué? Tal vez esté interesado en fastidiar a Childs en su último caso como fiscal, o quisiese ayudar a Alicia, o incluso puede tan sólo quisiera evitar una injusticia pero lo que queda claro es que Peter no actúa nunca sin un objetivo. ¿Sacará el tema en el futuro para ganarse a Alicia?

Sea como sea, esta estrategia parece que tiene como objetivo mostrarnos la faceta más positiva de Peter después de mostrarnos su lado más oscuro y de sugerirnos que, tal vez, estuviese preparando un contraataque contra Alicia y Will, y por consiguiente contra Lockhart/Gardner con la ayuda de Cary. Además, la escena en que Will y Peter se lanzan pequeñas puñaladas en forma de frases está tan llena de tensión que nada podía hacer pensar que él estuviese tras todo el asunto. Como dice el propio Peter, va a ser muy divertido verles enfrentarse en el juzgado. Y más después del gran final de episodio.

Después de ganar un caso tan complicado como este (o conseguir que se anule que viene a ser lo mismo) es normal que Alicia y Will necesiten descargar un poco de adrenalina tomándose un par de tequilas. Y aunque creo que todos esperábamos que pasase algo entre ellos, sinceramente no pensé que fuesen más allá de esa mano de Alicia que toca cariñosamente el brazo de Will, sobre todo teniendo en cuenta que este tipo de series suelen explotar al máximo las tensiones sexuales no resueltas. Pero no, de nuevo The Good Wife nos vuelve a pasar la mano por la cara saltándose una de esas reglas no escritas que dice que no hay que resolver esa tensión hasta que no haya más remedio.

Y no sólo eso sino que lo hacen con una de las secuencias más deliciosas y excitantes de la historia de la televisión. La relación entre Will y Alicia ha estado marcada por su falta de sincronización, y cuando finalmente consiguen que sus vidas estén sincronizadas, aunque sea por una hora, no paran de aparecer obstáculos que podrían haber hecho que tanto uno como el otro se echase atrás. Una conferencia de la Asociación de Incendios, una habitación astronómicamente cara, una niña que se pone a jugar con los botones del ascensor, una llave que no funciona. Pero al final ningún obstáculo consigue que cambien de opinión porque no se trata de un arrebato de pasión sino de una elección completamente racional.

Ahora falta por saber si esto afectará en algo a su relación futura porque todavía no se ha hecho pública la ruptura entre Alicia y Peter, y puede que aún tarde mucho en llegar ese momento. Con Eli en el bufete para controlarla y salvaguardar los intereses de su cliente, dudo que tengan demasiado margen de maniobra. Y no hay que olvidar que cualquier paso en falso podría hacer peligrar la custodia de sus hijos. Como hemos podido comprobar, Jackie está ojo avizor y no le debe hacer demasiada gracia que Owen se encargue de cuidar a sus nietos.

Este episodio no nos ha dejado con un gran cliffhanger, y eso se agradece entre tanta serie que busca acabar dando un giro dramático a los acontecimientos. Pero eso no quita que desde ya nos muramos de ganas de que empiece la tercera temporada. Además de la relación entre Alicia y Will, y lo que pueda hacer Peter desde la fiscalía, también tenemos a una Kalinda lidiando en solitario con una gran lucha interna y, sobre todo, tenemos la expansión de Lockhart/Gardner, que incluirá seguramente nuevas incorporaciones. ¿Nos tendrán preparada alguna sorpresita? Espero que sí, pero ante todo espero que siga manteniendo este nivel tan endiabladamente alto por muchos años más.