Smash no quiere ser Glee

Por | 20 de Mayo de 2011, 18:10

Uno de los proyectos que más llamó la atención en los upfornts de la NBC fue Smash, la serie ideada y producida por Steven Spielberg que para muchos es una respuesta (tal vez tardía) al éxito de Glee. Los responsables de la serie no paran de repetir que lo único que tienen en común Glee y Smash es que se cantan canciones, pero si la una es una comedia que a veces tiene toques de drama, la otra es un drama mucho más realista que puede tener muy de vez en cuando toques de comedia como la vida misma.

La historia se inicia cuando Julia y Tom (Debra Messing y Christian Borle), un duo de compositores de éxito deciden crear un musical de Broadway de cero, es decir, con canciones nuevas y nuevo libreto, sobre la vida de Marilyn Monroe a pesar de que esta se está tomando un año sabático para iniciar junto a su marido el proceso de adopción de un niño. Eileen, una productora de éxito interpretada por la magnífica y oscarizada Anjelica Huston, en cuanto se entera del proyecto se sube al carro y consigue convencer para que trabaje con ellos a un brillante aunque extremadamente egocéntrico director interpretado por Jack Davenport al que muchos conoceréis por FlashForward pero al que yo prefiero recordar por Coupling o Swingtown.

Para que el musical triunfe es básico que encuentren a una actriz capaz de interpretar a una personaje tan carismático como el de Marilyn, y después de mucho buscar, se quedan con dos actrices que tendrán que luchar con uñas y dientes para conseguir el tan preciado papel protagonista: una joven e inexperta chica del medio oeste (interpretada por Katherine McPhee, ex-concursante del concurso de talentos American Idol), y una veterana del escenario que quiere dejar de formar parte del coro y conseguir su primer gran papel (interpretada por Megan Hilty, cuya carrera está plagada de pequeños papeles en televisión pero también de grandes interpretaciones en musicales como Wicked o 9 to 5).

La serie se compondrá de una mezcla de canciones conocidas y originales compuestas por auténticos compositores de Broadway con varios Grammys y Tonys a sus espaldas. Y creo que este puede ser uno de sus puntos fuertes de Smash ya que parece claro que se quieren dirigir a un público interesado en los musicales pero algo más adulto que el de Glee. Para que nos entendamos, y que nadie se me enfade, la diferencia entre Glee y Smash parece que será la misma que, salvando las distancias, entre Moulin Rouge y Chicago (de la que parece que bebe bastante en cuanto a la presentación de sus números musicales).

De todas maneras, pasa ver saber si son ciertas estas diferencias habrá que esperar hasta midseason. Smash seguramente no será un pelotazo como Glee porque no vende lo mismo hacer una versión de Lady Gaga que de un musical de Broadway pero con el material que tienen pueden hacer una serie realmente interesante.

Foto: PopTower