[Reap] 2×07 The Big C: Goldilocks and the Bears

Por | 11 de agosto de 2011, 21:02

El artículo que vas a leer en TVlia puede contener información del futuro argumento de la serie. Lee bajo tu propia responsabilidad

Como dice Cathy, las relaciones son complicadas y es absurdo intentar clasificarlas porque si cada persona es un mundo, cada interconexión entre personas es una galaxia. Ya sé que es una frase muy cursi pero apuesto a que vosotros mismos tenéis diferentes niveles de intimidad y/o complicidad con vuestros amigos y familiares sin que esto signifique que queráis más a unos que a otros, simplemente no se pueden comparar.

Cathy, que sepamos, no tiene demasiados amigos fuera de su circulo familiar. De hecho, sus únicas amigas íntimas parecen ser Andrea, que desde que vive en su casa es como la hija que nunca tuvo, y Rebecca, que si bien es cierto que eran amigas en la universidad, no hay que olvidar que reapareció en su vida tras años de desconexión gracias a la fiesta sorpresa de cumpleaños que Paul le organizó. Y seamos sinceros, si ésta no se hubiese liado con Sean y se hubiese quedado embarazada, seguramente no se habrían vuelto a ver.

Por eso sorprende bastante que Cathy tenga tanta complicidad con Lee en tan poco tiempo, y sobre todo teniendo en cuenta el inicio tan desastroso que tuvieron. En Cats and Dogs ya vimos cómo su relación empezó a afianzarse a base de compartir miedos y es que, aunque cada uno tiene maneras diferentes de afrontar su enfermedad, en el fondo están pasando por lo mismo. Pero en aquel episodio también se nos anticipó algo que entonces pensé que era una simple excusa y que ahora han utilizado para mostrarnos la simbiosis de la pareja y es que Lee tiene la capacidad de tranquilizar a Cathy.

Mientras su entorno parece haberse puesto de acuerdo para subirle la tensión (incluido Sean), es todo un alivio para Cathy tener a Lee a su lado, además de que le sale mucho más barato que una sesión de acupuntura. Tal vez sea cosa de su actitud zen, o porque simplemente la distrae de sus problemas, pero Lee consigue que se suelte como quizás sólo lo consiguió Lenny y, en cierto modo también Todd, pero sin necesidad de mezclarlo con lo físico (o casi). Cathy está aprendiendo a ser el agua y no la roca.

Pero Lee también ha conseguido otra cosa buena ya que nos ha permitido disfrutar de la magnífica química de Cathy y Paul. Gracias a su salida nocturna al bar de osos ambos consiguen olvidarse por un momento de sus problemas, pero es que además Paul sale con la autoestima por los cielos y la espalda arreglada ¡y por tan sólo dos dólares! Tal vez no sean almas gemelas o no tengan simbiosis pero cuando están bien son una pareja fantástica que supura complicidad, que ya es mucho.

Y de una pareja consolidada pasamos a Andrea, cuya relación con Myk se encuentra en la complicada fase inicial, a pesar de los esfuerzos de Adam por boicotear la primera cita. Ya comenté la semana pasada que me gustaba la extraña pareja de formaban pero parece que se empiezan a avistar nubes en el paraíso. La ambición de Myk por sí sola no tiene por qué ser algo malo, no olvidemos que dejó su país en busca de una vida mejor, pero me temo que quizás quiera conseguir sus sueños (un gran coche y una gran casa) por la vía rápida robando productos de la tienda. No parece que la cosa vaya a acabar bien pero sólo espero que Andrea no salga escaldada.

Por último, si hacemos caso de la teoría de Cathy sobre las uñas (y de la visita de Marlene), parece que el tratamiento está funcionando y que el medicamento está actuando como debería. De todos modos, el camino que le queda por delante todavía es muy largo y no hay que echar las campanas al vuelo pero al menos vemos un pequeño avance. Piano, piano si va lontano.